domingo, 28 de febrero de 2010

Capítulo 5: adiós Nora

Nora abre los ojos. Nico.
Este suspira. VUelve a sentarse. La habitación está vacia. Nora y Nico. Nico y Nora. No hay nadie más alli. Nico observa a Nora.
Practicmente no se mueve.
Nico llevaba una semana alli. En toda esa semana solamente habia abierto los ojos una vez.
Recuerda el día del accidente.
Al ver que Nora no contesta a aquel mensaje decide llamarla. Una voz masculina contesta:

-¿Nora?
-No, ¿quién eres?
-Nico, un amigo, ¿tú quién eres?
-Jonathan
-¿Y Nora?
-No está aqui
-¿Donde está?
-En el hospital
-En el... ¿qué?
-Sí, ha tenido un accidente y la han ingresado
-¿En qué hospital?

Al tener la dirección del hospital Nico cuelga. Nisiquiera le da tiempo a pensar en quién era ese tal Jonathan.

-Chicos, tengo que irme

Y sale de alli. Corriendo. Coge su coche y no tarda en estar alli. En el hospital. Junto a ella.
Durante esa semana sus amigos lo habian llamado. Preguntaban por el estado de ella.
En esa habitación entraban sus padres, amigas... pero siempre acababa quedandose solo.

-Nora, hace meses que estoy enamorado. No de una chica cualquiera. No. De esa chica distinta. La que lo ha cambiado todo. Sí, nunca pensé que te fijarias en mi... sigo sin entenderlo...

En esos momentos la puerta se abre. Un chico alto, pelo corto, ojos marrones. Nico se levanta y le da la mano. Como si lo conociese de toda la vida. Pero no es así.

-Jonathan
-Nico
-Asi que tú eres con quién hablé por telefono
-Y tú el chico preocupado por Nora
-¿Eres su... primo, hermano, amigo...?
-Digamos que soy su novio, al menos eso creo

Nico no podia creerlo. Su... ¿qué?¿Novio? Nunca le habia hablado de ese tal Jonathan. Pero... me habia besado. ¿Qué significa esto?

-¿Y tú quién eres?
-Oh... digamos que soy un amigo

Jonathan no dice nada. Se sienta en un sillón. Saca el móvil y manda un mensaje

"¿Sabes algo de un tal Nico?"


Paula mira a Maria.

-Tu móvil
-Oh... es verdad

Maria saca el móvil y lee el mensaje. ¿Jonathan?

"¿Nico? Sí, se quien es. Nada importante. ¿Estas con ella?¿Como está?

-Maria.. ¿que está pasando?
-No pasa nada- y Maria guarda el móvil.

Paula saca su móvil y llama a Dani. Dani lo coge y hablan. Paula le comenta las dudas que tiene sobre Maria. Dani no tiene ni idea. No ha hablado con ella ni tampoco con Jonathan. Dani es un amigo del grupo. Es el mejor amigo de Jonathan. Pero desde que Jonathan está con Nora practicamente no se ven.

-Llama a Jonathan. ¿Quién mejor que él para contartelo?
-Dani, si Maria no me lo cuenta Jonathan tampoco.

Y Paula cuelga.


Nico mira a Jonathan. Está entretenido con su móvil. Mira a Nora. Nada. Nico cierra los ojos y suspira.
Jonathan deja su móvil a un lado y se acerca a Nora. La besa en la frente. Coge su mano y la mira.
-Tequiero Nora; perdoname...

Nico se levanta. Abre la puerta del baño y se mete en él.
Miles de preguntas recorren su cabeza. ¿Qué ha pasado entre ese tio que dice que es su novio y Nora? ¿Realmente es su novio? ¿Qué quiere Nora de mi? ¿Está jugando con los dos?
¿Debo irme de aqui?
Nico tiene ganas de salir. Salir de la habitación. Cerrar esa puerta y dejarla alli... con ese tal Jonathan. Su querido Jonathan. Su novio.
Llena sus manos de agua y se la echa en la cara. Se mira al espejo. Ojeras. Sí, unas grandes ojeras se abren paso debajo de sus ojos. No ha dormido. De vez en cuando alguna cabezadita. Pero no podía. No sabiendo que en cualquier momento ella podía abrir los ojos.

Nico sale del baño. Y lo ve ahi. Junto a ella. La agarra por las manos. Le habla.
Nico sale de alli.
Corre por los pasillos hasta llegar a la salida.
Su coche está alli aparcado. Rojo. Hacia días que no salia a la calle. Le viene bien sentir el aire que se enreda en su pelo.
Sube al coche. Si fuese otro tipo de chico en estos momentos fumaria. Pero lo odia. Es otra cosa en común con Nora. Echa la cabeza para atrás y suspira. Acto seguido abre la guantera y busca un cd. Green day. Sí. Su cd.
Recuerda el día en que Nora le pasó aquellas canciones.
Ahora cuando las escucha le recuerdan a ella. Su sonrisa. Sí. Su modo de reir, su modo de hablar...
Pero Nico cogió su coche y se fue. La dejó alli...
con Jonathan...

martes, 23 de febrero de 2010

Capítulo 4: el accidente

Se encuentra cara a cara con su destino.
Mira una vez. Dos. Se encuentra frente al portal de Jonathan. Piensa las palabras que va a decir. Las piensa. Las repasa. Una vez tras otra.
Pero no le gustan y decide cambiarlas.
Da vueltas en circulo.
Mira el reloj. Sí. Tiene que estar en su casa.
Nora llama al timbre. Nadie contesta... pero la puerta está abierta y decide subir a buscarlo. Sí; es ahora o nunca. La puerta de su casa está entreabierta. Entra. Lo llama pero alli nadie responde. Su habitación está cerrada. Seguramente esté ahí. Abre la puerta despacio... no quiere despertarlo si está durmiendo. Pero no está durmiendo. No...


No muy lejos de alli..

Nico ensaya con su grupo. Ya tienen cinco canciones más que listas para tocarlas en el concierto. Nico mira el móvil esperando encontrar algun mensaje de ella, algo...
pero nada, ningún nuevo mensaje.

-Venga Nico... nos queda poco, no te entretengas!
-Pablo, llevamos toda la tarde ensayando... dame un respiro, tío
-Vale, pero no te tires media hora en las nubes como de normal eh
-Tranquilo, no lo haré
-Y si lo hace yo me encargaré de que baje - interviene Pedro
-Os digo yo que no hará falta.

Nico coge la libreta que ha dejado al principio del ensayo encima de la mesa. Pide un boligrafo. Con el móvil en una mano le manda un mensaje a ella...

"Nora, nos vemos después del ensayo? No me queda mucho para acabar. Espero no pillarte ocupada; tequiero."

Enviado.
Cierra el móvil y coge la libreta. Inmediatamente se pone a escribir. Escribe su historia, todo lo que siente por ella, sus sentimientos, los acontecimientos ocurridos el anterior día, cada beso, cada caricia, su pelo, su boca, sus ojos, incluso su olor...
Y escribe. Escribe todo lo que siente.
En dos días no ha logrado sacarla de su cabeza ni un minuto.
Mira el móvil. Nada...


Ella

-¿Puedo saber que es esto?
-Nora, no queria que sufriese. Por eso estoy aqui.
-Estas aqui para que no sufra... ¿en su cama?
-Si crees que nosotros... no!
-Maria, no intentes arreglarlo; lo que se ve es lo que es. Ya está.

Y Nora sale corriendo. Deja las puertas abiertas a sus espaldas mientras corre escaleras abajo. Se tropieza con un par de escalones pero no llega a caer.
Llega finalmente a la calle. Maria está asomada a la ventana y le grita.
Nora sigue corriendo pero por un momento mira hacia atrás. Logra ver como Maria y Jonathan la observan antes de ser arrollada por aquel coche...

Capítulo 3: narrado por Nora

Un parque.
Mientras todo el mundo se encuentra en su casa ya durmiendo, yo estoy aqui sentada en el cesped de este parque. La discusión de esta noche no tendría que haber ocurrido pero no puedo evitar el gritar cuando veo que mis padres no llevan razón al hacer esas acusaciones.

Mi padre se ha enfadado lo suficiente conmigo como para decirme que me fuera de casa y yo he aceptado encantada ya que no quería pasar ni un minuto más en aquella casa.

Una pareja de enamorados pasea por el parque, me ven alli sentada y no dudan en preguntarme el motivo de aquello. Después de explicarles todos mis motivos prosiguen su paseo. Él la agarra de la mano mientras ella se estremece al sentir el helor de su mano. Al cabo de dos segundos ella lo mira, se pone de puntillas y lo besa.

Recuerdo un día en el que Paula y yo estabamos en clase...

-¿Te acuerdas de Sergio?
-Sí, como olvidarlo...

Mire a Paula mientras ella me decia que no la mirase, que no era una pregunta tan rara.
Hacia tiempo que no escuchaba aquel nombre. Siempre he pensado que es mejor no enamorarme de ningún chico del instituto ya que si sale mal tendría que ver su cara todos los días.
Sergio... un recuerdo más. ¿Un recuerdo más? No, él es el recuerdo. No me arrepiento de cada minuto que pasé a su lado y tampoco me arrepiento de aquella decisión que tomamos.

Vuelta a la realidad.
Mamá corre, viene sofocada gritando mi nombre junto a un "¿Que haces aquí?"
Llegamos a casa. Durante el trayecto no he abierto la boca. Mi madre tampoco ha hecho ningún intento de hablar asi que hasta que no hemos llegado a la puerta de la casa no he soltado un "lo siento".


Mañana oscura. Suena el despertador. ¿Por qué nadie se molesta en apagarlo?
Me levanto y empiezo a gritar pero nadie contesta. Llego a la cocina y veo una nota pegada en el frigorifico.

"Querida Nora, no se que hora será... las 11, las 12... seguramente pienses que llegas tarde al instituto y te preguntaras donde estamos. Trabajando. Tu hermano en clase. Y tú levantandote tarde. Con todo lo que pasó anoche no habras dormido nada y esta mañana no podía despertarte. Diremos en el instituto que estabas mala. Algo se nos ocurrirá. Tienes comida por si quieres desayunar algo.

Un beso, mamá!"

Mamá... tan ella como siempre...
Podemos enfadarnos pero el vínculo que nos uno es mucho más fuerte que una simple discusión.

Capítulo 2: Nico

Mira el reloj. Una dos. Hasta tres veces.
¿Cuánto tiempo había estado esperando este momento? Nisiquiera le importa el hecho de
tener que esperarla.
El suficiente tiempo como para enamorarse de ella. Su sonrisa, sus ojos, su larga melena,
su cara... Puede que jamás la hubiese visto en persona pero sentía que era ella; que lo que
sentía por ella no lo había sentido jamás por nadie.
En esos momentos en los que la espera se pone a recordar todas y cada una de las conversaciones
mantenidas con ella. Cada noche se conectaba buscandola. Esperando poder hablar con
ella y ella siempre estaba ahí; esperandolo, queriendolo tanto o más de lo que la queria él.

Vuelve a la realidad, y la ve. Sí. No cabe duda de que es ella; la persona de la que lleva
enamorado desde hace ya varios meses. Cuando ella lo v sonrie pero al mismo tiempo su
cara es de preocupación.

-Llego tarde; mi madre... no dejaba que me fuese...
-Oh no no... no pasa nada, tranquila!
-Nora, encantada
-Nico, lo mismo digo

Fue una tarde corta para los dos. Conversaciones salidas de una tontería que cualquiera
de los dos decía; una arde llena de sonrisas, miradas, deseos...
Nico deseaba besarla, se moría por hacerlo pero no quería ir demasiado rápido, no quería
perderla el primer día.

-Es tarde, mi madre va a matarme... ¡acompañame!
-¿A tu casa?
-¿Dónde si no?
-No sé... pero me ha pareico raro.
-Va... no te enrrolles y vamos!
-De acuerdo, amor
-¿Qué has dicho?
-Que de acuerdo
-¡No! Lo otro
-Oh perdona, no pretendía hacerlo... yo... en fin...

Pero Nora no le deja acabar. Cuando Nico quiere darse cuenta sus labios ya estan
junto con los de ella.
Un beso corto pero intenso. Es un pensamiento que ambos quieren dejar claro...
se quieren.
Continuan su camino hasta casa de Nora. Los dos caminan en silencio pero Nora
decide hablar...

-Quiero un cuadro de los tuyos
-Un cuadro... ¿de los que yo pinto?
-Sí
-Pero... si son cutres... ni a mi madre le gustan. Le dije de pintarle uno a un amigo
y me dijo que no le gustaban y en verdad lo entiendo... son feos...
-Pero a mi me gustan. Son distintos a los demás y quiero uno... el que le ibas a hacer
a tu amigos puedes hacermelo a mi
-Vale, pero no quiero dinero a cambio
-No pensaba dartelo- Nora rie.
-¿Puedo... puedo pedirte algo?- Nico la mira fijamente a los ojos, unos ojos azules que
impresionan. Mientras ella mira sus grandes ojos verdes. Ve su reflejo y sonrie.
-Puedes besarme, amor.

Y se funden en un precioso beso. Un beso de los de película. Un beso que no tiene
nada que ver con el anterior.
Este beso demuestra pasión. Demuestra un amor que los dos mantenían oculto
pero que no podían seguir ocultando.

-Nico, mi madre...
-Lo sé, lo sé...
-Va... vamos!

Nico deja a Nora en su casa. Ésta le da un beso en la mejilla a modo de despedida.
Y se va, cerrando la puerta detrás de ella.


Horas más tarde...

-¿Cómo te sientes hoy?
-Estupendamente.
Enarca una ceja mientras la mira.
-¿A que se debe este progreso?
-Nos besamos
-¿Jonathan y tú?
-Claro que no; con Jonathan no hubiese sido el primero.
-¿Entonces...?
-Sentí su olor, su cuerpo junto al mio, sus labios buscaban los mios como si no
pudiesemos vivir el uno sin el otro.
Fue una tarde especial. La verdad es que tenía miedo de hacer nada porque
no quería perderlo y meter la pata era la mejor forma de hacerlo.
Jonathan, en fin... no sé... no se que haré con él.
Lo que sé es que no puedo jugar con los dos pero no quiero hacerle daño.

Maria miraba a Nora sin entender nada. Su amiga se estaba volviendo loca,
realmente loca. Se alegraba por ella ya que estos dos últimos años lo había
pasado fatal y ahora se mercía lo mejor.
Pero con este chico era distinto. Se pasaba el día sonriendo y ya no le daba
más vueltas al pasado.

-Maria, ¿me estas escuchando?
-Sí, Nora. Yo en tu caso le diría a Jonathan que se ha acabado el amor. Que
lo que sentías se ha desvanecido. Pero no le digas cosas del tipo: "no eres
tú, soy yo" o lo peor de todo: "podemos ser amigos"

-No sé como lo haré. Pero tengo que hacerlo. Por su bien. Por el mio.
Por el futuro. Por mis sentimientos...

El principio...

Su largo pelo se enredó en el aroma de su cuerpo.
Hace apenas dos semanas que se conocían. No podía decir que lo amaba pero el pensar en él a cada
momento le hacía dudar de sus sentimientos.
Tampoco podía negar que sentía algo especial por él.
En esos momentos un bonito "tequiero" salió de sus labios seguido de un beso.


-Jonathan yo...- susurró Nora.

-Calla. Tequiero. No te estoy pidiendo que tú sientas lo mismo. Nunca te lo he pedido. Sé que al menos
un mínimo sientes por mi. Y con eso me basta. Quiero disfrutar de ti a cada momento sin pensar en el
futuro. Sin rallarme por nada.

-No puedo negar que lo que siento por ti es muy especial. Sino no estaría aqui. No estaría contigo. Pero
no puedo prometerte nada. No quiero hacerte ilusiones cuando yo tampoco quiero hacermelas.
Ya que puede que haya un día en el que todo cambie y o tú o yo nos cansemos de estar junto al otro.

-Tequiero Nora y con eso me basta.

Nora besa a Jonathan rapidamente. No pudo responder nada. No lo tenía claro. No podía decirle tequiero.
Porque también estaba él...
Confundida. Cada beso con Jonathan estaba lleno de confusión. Su corazón estaba dividido en dos.
Por un lado estaba aquel chico de ojos marrones, enamoradizo, encantador. Siempre la había tratado
bien. Bien se queda corto. Desde el primer día él la había visto como algo más especial que una simple
amiga y ella poco a poco fue callendo. Por otro lado... el chico de ojos verdes. El escritor. Coincidian
en todo pero aunque muchas veces hubiese demostrado un pequeño interés por Nora ella no veía claro
nada entre ellos dos.

Nora se levantó de la cama. Lentamente se acerca a la ventana.
Nueva York. 9:35 de la mañana.
Jonathan sigue durmiendo. Una pequeña sonrisa se le marca en su rostro.
La ciudad ya está despierta. Miles de personas recorren las calles de Nueva York. Mientras mira por la
ventana, mientras mira a esa gente piensa en todo lo que la rodea. Enciende la tele. La habitación de
Jonathan es amplia. Sus paredes estan ocupadas por posters de sus grupos. Un ordenador.
Una televisión depositada en una esquina de esa habitación. Una estanteria llena de aquellos cd's...
Todo ello era lo que lo hacia especial. Su desorden.
En cambio Nico era distinto. Amaba escribir. Tocar. Su grupo era el centro de su vida. Practicamente
su vida giraba en torno a él. Sus historias y composiciones giraban en torno a sucesos de su vida,
cosas que le gustaria vivir.
Nora esboza una sonrisa al recordar aquella historia que Nico le contó. Una historia de la que ella era
ahora la protagonista. El protagonista de aquella historia se veía dividido entre dos chicas.
Queria a la que sentía lo mismo hacia él pero amaba a la otra. El no saber los sentimientos de aquella
chica era lo que le hacia quererla cada día más. El verla como algo imposible...

Jonathan despierta. Nora está sentada al borde de un pequeño sillón enfrente del televisor.
Él la mira, se levanta de la cama y se acerca hacia el sillón.

-Buenos días amor. ¿Llevas mucho levantada?
-Hola. No podía dormir. ¿Te ha molestado la tele?
-No. Ni me había dado cuenta.

Y la besa. La levanta del sillón y la aprieta contra él. La quiere.