martes, 23 de febrero de 2010

Capítulo 3: narrado por Nora

Un parque.
Mientras todo el mundo se encuentra en su casa ya durmiendo, yo estoy aqui sentada en el cesped de este parque. La discusión de esta noche no tendría que haber ocurrido pero no puedo evitar el gritar cuando veo que mis padres no llevan razón al hacer esas acusaciones.

Mi padre se ha enfadado lo suficiente conmigo como para decirme que me fuera de casa y yo he aceptado encantada ya que no quería pasar ni un minuto más en aquella casa.

Una pareja de enamorados pasea por el parque, me ven alli sentada y no dudan en preguntarme el motivo de aquello. Después de explicarles todos mis motivos prosiguen su paseo. Él la agarra de la mano mientras ella se estremece al sentir el helor de su mano. Al cabo de dos segundos ella lo mira, se pone de puntillas y lo besa.

Recuerdo un día en el que Paula y yo estabamos en clase...

-¿Te acuerdas de Sergio?
-Sí, como olvidarlo...

Mire a Paula mientras ella me decia que no la mirase, que no era una pregunta tan rara.
Hacia tiempo que no escuchaba aquel nombre. Siempre he pensado que es mejor no enamorarme de ningún chico del instituto ya que si sale mal tendría que ver su cara todos los días.
Sergio... un recuerdo más. ¿Un recuerdo más? No, él es el recuerdo. No me arrepiento de cada minuto que pasé a su lado y tampoco me arrepiento de aquella decisión que tomamos.

Vuelta a la realidad.
Mamá corre, viene sofocada gritando mi nombre junto a un "¿Que haces aquí?"
Llegamos a casa. Durante el trayecto no he abierto la boca. Mi madre tampoco ha hecho ningún intento de hablar asi que hasta que no hemos llegado a la puerta de la casa no he soltado un "lo siento".


Mañana oscura. Suena el despertador. ¿Por qué nadie se molesta en apagarlo?
Me levanto y empiezo a gritar pero nadie contesta. Llego a la cocina y veo una nota pegada en el frigorifico.

"Querida Nora, no se que hora será... las 11, las 12... seguramente pienses que llegas tarde al instituto y te preguntaras donde estamos. Trabajando. Tu hermano en clase. Y tú levantandote tarde. Con todo lo que pasó anoche no habras dormido nada y esta mañana no podía despertarte. Diremos en el instituto que estabas mala. Algo se nos ocurrirá. Tienes comida por si quieres desayunar algo.

Un beso, mamá!"

Mamá... tan ella como siempre...
Podemos enfadarnos pero el vínculo que nos uno es mucho más fuerte que una simple discusión.

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