Su largo pelo se enredó en el aroma de su cuerpo.
Hace apenas dos semanas que se conocían. No podía decir que lo amaba pero el pensar en él a cada
momento le hacía dudar de sus sentimientos.
Tampoco podía negar que sentía algo especial por él.
En esos momentos un bonito "tequiero" salió de sus labios seguido de un beso.
-Jonathan yo...- susurró Nora.
-Calla. Tequiero. No te estoy pidiendo que tú sientas lo mismo. Nunca te lo he pedido. Sé que al menos
un mínimo sientes por mi. Y con eso me basta. Quiero disfrutar de ti a cada momento sin pensar en el
futuro. Sin rallarme por nada.
-No puedo negar que lo que siento por ti es muy especial. Sino no estaría aqui. No estaría contigo. Pero
no puedo prometerte nada. No quiero hacerte ilusiones cuando yo tampoco quiero hacermelas.
Ya que puede que haya un día en el que todo cambie y o tú o yo nos cansemos de estar junto al otro.
-Tequiero Nora y con eso me basta.
Nora besa a Jonathan rapidamente. No pudo responder nada. No lo tenía claro. No podía decirle tequiero.
Porque también estaba él...
Confundida. Cada beso con Jonathan estaba lleno de confusión. Su corazón estaba dividido en dos.
Por un lado estaba aquel chico de ojos marrones, enamoradizo, encantador. Siempre la había tratado
bien. Bien se queda corto. Desde el primer día él la había visto como algo más especial que una simple
amiga y ella poco a poco fue callendo. Por otro lado... el chico de ojos verdes. El escritor. Coincidian
en todo pero aunque muchas veces hubiese demostrado un pequeño interés por Nora ella no veía claro
nada entre ellos dos.
Nora se levantó de la cama. Lentamente se acerca a la ventana.
Nueva York. 9:35 de la mañana.
Jonathan sigue durmiendo. Una pequeña sonrisa se le marca en su rostro.
La ciudad ya está despierta. Miles de personas recorren las calles de Nueva York. Mientras mira por la
ventana, mientras mira a esa gente piensa en todo lo que la rodea. Enciende la tele. La habitación de
Jonathan es amplia. Sus paredes estan ocupadas por posters de sus grupos. Un ordenador.
Una televisión depositada en una esquina de esa habitación. Una estanteria llena de aquellos cd's...
Todo ello era lo que lo hacia especial. Su desorden.
En cambio Nico era distinto. Amaba escribir. Tocar. Su grupo era el centro de su vida. Practicamente
su vida giraba en torno a él. Sus historias y composiciones giraban en torno a sucesos de su vida,
cosas que le gustaria vivir.
Nora esboza una sonrisa al recordar aquella historia que Nico le contó. Una historia de la que ella era
ahora la protagonista. El protagonista de aquella historia se veía dividido entre dos chicas.
Queria a la que sentía lo mismo hacia él pero amaba a la otra. El no saber los sentimientos de aquella
chica era lo que le hacia quererla cada día más. El verla como algo imposible...
Jonathan despierta. Nora está sentada al borde de un pequeño sillón enfrente del televisor.
Él la mira, se levanta de la cama y se acerca hacia el sillón.
-Buenos días amor. ¿Llevas mucho levantada?
-Hola. No podía dormir. ¿Te ha molestado la tele?
-No. Ni me había dado cuenta.
Y la besa. La levanta del sillón y la aprieta contra él. La quiere.
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