Nico mira a ambos lados del bar. No, no conoce a nadie.
En el fondo, en una mesa apartada hay una mujer. La mujer llora mientras lee algo que sostiene entre las manos. Nico la mira y decide acercarse para ofrecerle su ayuda. Se levanta de la silla donde está sentado. Se va acercando poco a poco intentando no hacer ningun rudio para que no se de cuenta de que está iendo hacia ella.
-¿Puedo sentarme?
La mujer alza la vista. Tenía la cara llena de lagrimas, sus ojos estaban rojos como las mesas del bar.
-Sí, sí, sientate.
Nico se sienta.
-Gracias. Me llamo Nico.
-Ah, oh... yo me llamo Ana
-¿Por qué estas aqui sola?
-Habia quedado con mi novio, pero me ha dejado. Y en esta carta, en fin, me he quedado sin casa. Tengo veinte años. No tengo casa. Mi novio me ha dejado. Mis padres... no puedo aparecer por mi casa.
-¿Por qué?
-Mis padres han depositado toda su confianza en mi y yo les he fallado...
-¿Por qué les has fallado?
-Porque el dinero que me dieron me lo gasté en fiesta y bebidas y pues... me he quedado sin dinero... y sin casa.
No, no era una mujer. Tenía veinte años. Nico cuando la habia visto creeia que era más mayor, pero en sus ojos tenía esa mirada. La mirada de una chica con ganas de disfrutar y no tener problemas.
-No te conozco, pero voy a intentar ayudarte. Podremos solucionarlo.
-Gracias.. - y miles de lagrimas inundaron su cara
-Ey, no llores, ¿vale? Todo tiene solución.
-Sí- lo mira y sonrie
Continuaron hablando durante bastante tiempo...
-Ana, tengo que irme, tengo cosas que hacer.
-Vale Nico, ya nos veremos
-Toma mi movil- y se lo apunta en una servilleta
Nico se levanta y se dirige hacia la puerta. Ana sigue alli sentada. Ahora sonrie mientras anota en su móvil el número de aquel desconocido que en un poco más de media hora habia conseguido que se olvidara de sus problemas.
Ana también se va del bar. Va andando hacia su casa, no le apetece coger el autobús ya que al ver a la gnte se va a agobiar. Necesita aire. Pero espera. No puede ir a su casa.
Ya no tiene, y con sus padres no puede ir.
Saca el móvil del bolsillo derecho de su pantalón y mira la agenda esperando encontrar alguien con quien poder quedar.
En la agenda encuentra a todas sus amigas, pero no quiere quedar con ellas. Probablemente le dirian lo mal que ha hecho las cosas, o todos los errores que ha ido cometiendo.
Las conoce muy bien y sabe que para momentos como este es mejor no decirles nada a ellas.
Pero... ¿a quien puede llamar?
Sigue andando. Con el móvil en la mano. Llega a un parque y se sienta en el primer banco que ve. Levanta la vista del móvil y se da cuenta de que está en aquel parque.
Ahora recuerda todos los momentos que pasó alli con Jorge. Se rie al pensar en el primer día que quedaron.
Cuando ella lo vió por primera vez no pensó que era nada en especial pero tampoco lo vio como a un chico normal, quizá esa primera impresión jamás le hubiera dicho que viviria todo lo que vivió con él. En realidad aquel primer día no hicieron nada especial. Fue una tarde de lo más corriente.
Pasarse toda la tarde en un banco hablando con un chico que acabas de conocer, intentando contarle todo lo que haces, riendote, mirandolo, escuchandole...
Al final de la tarde pasó lo que tenia que pasar. Y apartir de ese momento todo cambió en la vida de los dos...
Aunque no durara mucho nunca se arrepintió de todo lo que vivió con él. Hacia poco que la habia dejado y ella aun sentia muchas cosas por él, pero no podia quedarse estancada en el pasado.
Tenia que vivir el presente y amoldarse a lo que la vida le ofrecia.
Si no podian estar juntos siempre les quedaba la posibilidad de ser amigos. Y a ella no le importaba. Porque le sobraba con tenerlo cerca para ser feliz.
A veces lo que realmente importa es lo que sientes, no lo que piensen los demás..
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