martes, 16 de marzo de 2010

Capítulo 9: vacio

Noche oscura. Un cielo estampado de estrellas. Un sueño. Una ilusión. Una persona en la que pensar mientras ves algo que te gusta. Momentos que recordar. Risas. Abrazos...
Nico suspira.
Alli tumbado en aquel parque parece insignificante. Cualquiera podría ver a primera vista que está enamorado. Pero que al mismo tiempo está sufriendo por ella.
Y de repente viene a su cabeza la imagen de Nora besando a Jonathan. Y cierra los ojos. Le gustaria poder olvidarla y pasar página. Sí, podria estar con aquella chica, Sara, pero no puede. Quiere a Nora y no puede pensar en el hecho de perderla e irse con otra.

Y en esos momentos se pone en pie. Más decidido que nunca si dirige a su coche y se monta en él. Busca la dirección del hospital de Nora y va hacia alli. Entra en el hospital. Corre por los pasillos buscando la habitación de Nora.
La encuentra. Abre la puerta. Pero ella no está. Ya no.
Cuando esperas ver a una persona a la que has esperado ver tanto tiempo y ves que esa persona se ha desvanecido, ha desaparecido... sientes como algo dentro de ti queda muerto para siempre. Como el mundo que has conocido con esa persona se destruye. Se marcha. Y no vuelve...
El corazón muchas veces es comparable con una flor. Pongamos una rosa por ejemplo.
El corazón va creciendo poco a poco alimentandose del amor que siente hacia una persona o que es entregado por una persona a la que se ama. Sigue madurando y sigue creciendo. Pero al cabo del tiempo acaba marchitando. Acaba roto. Insensible... vacio...
Y asi es como Nico se sintió al ver que Nora no estaba.
Pensar que quizá no volveria a verla.
Que la queria. Queria estar junto a ella. Pero era tarde... se habia marchado... Jonathan...
Nada tenía sentido.

Pregunta a una enfermera por Nora y ésta le dice que practicamente se acababa de marchar. Nico se dirige al coche.

-¡¡Nico!!

Se gira y la ve alli, corriendo detrás de él. Sonrie.

-Sara, ¿qué haces aqui?
-Mi abuela... le estan haciendo unas pruebas y la he acompañado. ¿Y tú?
-Venia buscando a una amiga. Pero ya se ha recuperado y está en su casa.
-Ah, pues si vas a buscarla, suerte
-Gracias, Sara. Adiós.

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