lunes, 23 de agosto de 2010

Capítulo 25: Samantha - parte 1

Nora mira el teléfono. Hace una hora que Jonathan se ha marchado y hora y media que había quedado con Héctor. Decide llamarlo, pero su móvil está apagado.
Nora se tumba en el sofá e intenta distraerse viendo la televisión.
"En algún momento tendrá que venir" piensa. Pero pasa otra media hora y allí no aparece nadie.
Decide subir a su cuarto. Después pasa por el baño y se quita el maquillaje. Se recoge un moño y va a la habitación de su hermana.
-Carol, me voy a dormir
-¿Pero no habías quedado con Héctor? Además, son las cuatro de la tarde...
-Quiero dormir un rato...
-Bueno, está bien... ¡si llama alguien te aviso!
-Vale - Nora cierra la puerta y se tumba en su cama.

-¡¿Que quieres que me vaya a vivir contigo?! - Ana está ilusionada
-Sí, vente, mis padres han aceptado sin problemas
-¿Y mis padres?¿Qué voy a decirles?
-¡Si quieres yo hablo con ellos, o mis padres hablan con ellos...! - Antoine también está emocionado, sonríe.
Ana lo besa. Esa misma noche hablará con ellos y no tardará mucho en irse a vivir con la persona que más quiere en el mundo.
-Espera, dame un minuto, ¡no te muevas! - Antoine permanece sentado en la cama de Ana mientras ella viene.
Ana corre contenta hacia el salón, buscando el folio que había dejado antes sobre la mesa. Lo encuentra. Repasa bien las palabras que ha escrito. Acto seguido vuelve corriendo a su habitación, se avalanza sobre Antoine y le da el folio.
"Este ha sido el mejor mes de mi vida, puedes llamarme exagerada si quieres, pero jamás olvidaré el momento ni el día en el que Nico nos presentó. Aquella sonrisa tuya me transmitió paz, me transmitió algo que hizo que me enamorara de ti.
Desde aquel momento todos los momentos vividos contigo han sido perfectos. Desde el primer beso hasta la primera noche que pasamos juntos, aquellas escapadas a nuestro lugar secreto... ¡todo! Gracias por hacerme feliz durante este mes... ¡y los que nos quedan por delante!
Te quiero, cariño."
Nada más leer la carta, Antoine la abraza. La besa, se tira encima suya para no soltarla nunca. Poco a poco la desnuda, la levanta, no puede dejar de besarla.
Y allí están... los dos desnudos debajo de las sábanas de aquella habitación, su habitación.

No muy lejos de allí...
-Samantha, me has retenido más de dos horas, he quedado... ¿puedo irme ya?
-No, tú eres mío - una chica algo mayor que él está encima suya. Lo besuquea en cuanto tiene ocasión, pero él se aparta.
-Héctor, Héctor, Héctor... ¡no te me resistirás!
Se levanta por un momento pero poco después vuelve a tirarse encima de él. Sin tímidez alguna prueba a meterle la mano debajo de los calzones. Héctor da un bote al sentir la mano de aquella loca allí abajo.
-¡¿Pero qué haces?!
-Vamos Héctor, si quieres... - se quita la camiseta. Poco después se quita el sujetador. Héctor se queda sin palabras. "Aunque esté loca, también está buenísima" piensa.
Poco a poco aquello que había sido una retención en contra de su voluntad se había convertido en algo conjunto. Le quita la falda poco a poco mientras mira sus senos. Ella sigue tocando ahí donde tenía la mano metida desde hacía rato. Él le quita la última cosa que le queda, aquellas preciosas bragas moradas. Ella en muy poco tiempo logra desnudarlo completamente.
Y los dos acaban fundiéndose el uno con el otro. Justo lo que ella había deseado durante meses.
Pero ahora lo que a él le preocupa es Nora. Aunque en cuanto besa a Samantha se le olvidan Nora y todas las preocupaciones.

sábado, 21 de agosto de 2010

Capítulo 24: Te quiero.

Abre los ojos. Ella está allí. Sentada justo frente a él, con las piernas cruzadas. Nico pestañea, todavía tiene sueño. Anoche llegó tarde ya que salió a tomar algo con su amigo Antoine, al que hacía varias semanas que no veía.
Hubiera elegido un buen restaurante para ir a cenar, pero conoce a su amigo y sabe que prefiere una buena hamburguesa, algo rápido.
- Y bueno, cuéntame, ¿cómo te va con Ana?
-Tengo que darte otra vez las gracias por presentarmela, es perfecta, ¡todo entre nosotros va genial!
-Me alegro tío, mucho
-¿Sabes...? Voy a decirle que se venga a vivir conmigo, conmigo y con mis padres, mañana quedaré con ella y se lo diré, estoy muy ilusionado
-¿Tus padres qué opinan al respecto?
-Están de acuerdo en todo, la adoran - Antoine sonríe entusiasmado con la idea de vivir juntos, de despertar cada mañana junto a ella, de poder pasarse días enteros a su lado...
Nico y Antoine siguen hablando, sobre Ana, sobre Sara, sobre la familia de cada uno, sueños, novedades...
-En fin Antoine, tengo que marcharme, Sara estará esperándome, espero verte otro día sin que pasen semanas de por medio
-Vale Nico, te llamaré en cuanto pueda, lo prometo, y saluda a Sara de mi parte
-Lo haré, y suerte con lo de Ana
-Gracias
-Adiós
-Chao, ¡nos vemos!
Nico coge un taxi. Lo deja frente a la casa de Sara.

Vuelve a aquel día por la mañana.
-¿Cómo has dormido?
-Muy bien, ¿y tú?
-Genial - sonríe - lo que pasa es que ya no podía dormir más y por eso estaba ahora despierta.
Nico sonríe, aun sin ganas todavía de mover un dedo.

Nora se mira en el espejo. Sigue sin estar conforme con el pelo que lleva. Prueba a hacerse dos trenzas, pero sigue sin gustarle. Finalmente encuentra una diadema en uno de los cajones de su madre. Le gusta.
Se pinta la raya de los ojos. Perfecta. Un poco de colorete y ... ¡terminado!
Poco después alguien llama a la puerta. Nora corre escaleras abajo en dirección hacia el recibidor.
Abre convencida buscando el rostro de Héctor, pero quién está allí no es él.
-¿Jonathan?
-Nora, ¿pueblo hablar contigo?
-Sí, pasa - Jonathan entra en el salón, se sienta en el sofá más próximo a la ventana.
-¿Quieres beber algo?
-No, gracias, si no voy a quedarme mucho rato, tranquila.
Nora se sienta en el sofá, a su lado.
-Estás realmente guapa, hacía tiempo que no te veía...
-Gracias, sí.. bastante
-Bueno, voy a lo que quería decirte...
-Cuéntame
-Sé que estás saliendo con Héctor, me lo contó ayer
-Esto... yo... quería habertelo contado... pero...
-Sé que no querías que me hiciera daño, Héctor me lo dijo, pero aunque intente evitarlo me duele, porque yo siempre te he querido... y te quiero, pero solo quiero que tú seas feliz, y si así lo eres, enhorabuena, y ¡suerte con él!
-Gracias Jonathan, gracias por entenderme, en serio
Jonathan se levanta del sofá. Admira por última vez a Nora. La abraza a modo de despedida. Ella lo acompaña hasta la puerta, se despiden con un par de besos y Jonathan se marcha calle abajo.

"Todos los días, a todas horas, cada minuto y hasta cada segundo, pienso en ti, no hay nada más que no seas tú y tu dichoso olor, te quiero."
-No me gusta, demasiado cursi, no...
Vuelve a leer lo que hay escrito sobre aquel folio, solo unas líneas, algo de imaginación, y un resultado pésimo.
Rompe el folio. Acto seguido coge otro de debajo de su mesa y comienza a escribir. Sí. Este parece que logra convencerla. Ana mira cada una de las palabras que ha escrito, corrige algunas, pero todo lo demás es perfecto.
En esos momentos suena su móvil. Ana lo coge inmediatamente ya que lo tiene en la misma mesa.
-¿Diga?
-Soy yo, ¿estás haciendo algo?
-No, cariño, pásate por casa si quieres, te espero aquí
-Vale, te quiero
-Y yo
Cuelga. Se levanta de la silla. El folio se ha quedado allí, encima de la mesa. Entra en su habitación pero de repente suena el telefonillo. Debe de ser Antoine, ¡qué rápido!
Abre la puerta y, en efecto, Antoine está allí con un ramo de rosas rojas. Ella se avalenza sobre él y lo besa.
Hoy hacen un mes, que aunque parezca poco, para ellos ha sido el mes más especial de sus vidas.
-Tequiero, Antoine
-Yo tambié, Ana, y mucho - se besan.

lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo 23: Meses

Tanto los meses, como las semanas, los días, las horas, incluso los segundos, son solamente transcurso de tiempo, un transcurso que nos ayuda a cicatrizar, a romper con el pasado, que nos enseña a ser lo que realmente somos en estos momentos.

Un mes ha pasado desde aquel encuentro entre Héctor y Jonathan después de la sesión fotográfica de Jonathan, un mes desde aquella noche que vivieron juntos Ana y Antoine, desde aquellos besos en el cine entre Héctor y Nora, un mes era lo que Nico llevaba viviendo en casa de Sara.

Sí, Nico se había mudado a casa de Sara, los problemas en su casa no hacían más que aumentar, así que ella misma decidió poner una solución a todas las preocupaciones de sus padres: Nico viviria con ella, él la ayudaria en lo que no pudiera hacer, así ambos eran felices, y sus padres no tenían que preocuparse por nada.

-En esta calurosa tarde de Julio me he dado cuenta de algo...
Héctor mira a Nora mientras ella suelta el humo de aquel cigarro recién encendido.
-¿De qué?
-El cielo está más azul que nunca, los pájaros vuelan libremente por ese cielo, sin ataduras, sin comentarios de gente... quiero ser como uno de ellos, quiero estar contigo sin estar dependiendo de lo que puedan decir las personas
-Héctor... estás loco
-No, no lo estoy, y si lo estuviera seria de amor, te quiero Nora
-Héctor... ya te he dicho mil veces que no quiero hacerle daño a Jonathan, tampoco a Nico...
-Porque aún le quieres... ¿y crees que esto es lo mejor?¿Pasar todo el verano quedando todos los días en este lugar para que nadie nos vea?
-A ver, ¿tú eres feliz?¿Eres feliz con esto? Piensalo
-Con estar a tu lado me basta para serlo
-Pues ahí tienes tu respuesta... no hace falta que todo el mundo sepa que nos queremos, una relación es cosa de dos, no de veinte personas, yo te quiero, tú me quieres, no hay más
-Yo te quiero pero tú sigues queriendo a Nico aunque te cueste admitirlo
-Me ofende que pienses eso de mi
-La verdad es que no lo pienso, no siempre, pero hay momentos en los que llego a esa conclusión

Nora deja caer su cuerpo hacia atrás. Deja que su espalda choque con aquel campo en el que pasan prácticamente todos los días Héctor y ella. Solos. Pero juntos...

En un lugar no muy alejado...

se oyen risas en aquella pequeña casa. El salón está lleno de gente, gente con dinero, gente bien vestida.
Entre todos ellos destaca aquel chico con el pelo desaliñado, con su típica ropa, aunque tengo que decir que va más arreglado que de normal.

-Ana, sigo viendome raro
-Antoine estás perfecto

Ana lo besa en los labios. Un ligero beso antes de que sus padres lleguen.

-Así que este es el famoso Antoine - el padre de Ana extiende su mano a modo de saludo hacia Antoine
-Sí, usted debe de ser su padre
-Exacto, el mismo
-Es un placer conocerlo, señor
-Mmm... que educado, me gusta, me gusta

Poco después llega la madre de Ana

-Oh, hola Antoine, ¿cómo va tu madre? Hace días que no la veo
-Hola señora Hurts, mi madre bien, estos últimos días ha tenido que hacer unos recados y por eso no se ha acercado por allí
-Bueno, pues saludala de mi parte
-Lo haré, no se preocupe - Antoine sonrie

Siguen hablando. De cosas intranscendentales, asuntos de trabajo, en fin... de todo un poco.

-Cariño, has estado genial, ¡que bien que ha salido todo! - le dice Ana a Antoine
-Sí, amor, todo ha salido como esperabamos- sonrie

Jonathan camina por la casa, buscando un sitio donde tumbarse, pero nada, no encuentra un sitio en el que esté cómodo.
Prueba el sofá, después la cama, pero nada...

-Este calor está matandome, ¡necesito un aire acondicionado!

Decide ir a Media Markt, allí mira varios modelos, parece que ninguno le convence...
hasta que lo ve, y decide llevarselo a su casa.
Un chico muy amable de allí le acompaña a su casa para después instalarselo y ayudarle con lo que le haga falta.
Llegan a casa de Jonathan y se ponen a montarlo y a instalar todo lo necesario para que funcione.
Una vez todo terminado Jonathan le ofrece una cerveza, por el trabajo que le ha ahorrado, y este acepta encantado.

-¿Y cómo dices que te llamas?
-Hugo, ¿y usted?
-Hablame de tú, por favor... Jonathan
-Encantado Jonathan
-¿Desde cuándo llevas trabajando allí?
-Desde el invierno pasado, me metieron porque conocía mi madre a gente de allí, y no me costó mucho meterme
-¿Y esto suelen hacerlo normalmente? Esto de acompañar a la gente a su casa y ayudarles...
-No, pero tú eres un caso especial- Hugo lo besa...