lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo 23: Meses

Tanto los meses, como las semanas, los días, las horas, incluso los segundos, son solamente transcurso de tiempo, un transcurso que nos ayuda a cicatrizar, a romper con el pasado, que nos enseña a ser lo que realmente somos en estos momentos.

Un mes ha pasado desde aquel encuentro entre Héctor y Jonathan después de la sesión fotográfica de Jonathan, un mes desde aquella noche que vivieron juntos Ana y Antoine, desde aquellos besos en el cine entre Héctor y Nora, un mes era lo que Nico llevaba viviendo en casa de Sara.

Sí, Nico se había mudado a casa de Sara, los problemas en su casa no hacían más que aumentar, así que ella misma decidió poner una solución a todas las preocupaciones de sus padres: Nico viviria con ella, él la ayudaria en lo que no pudiera hacer, así ambos eran felices, y sus padres no tenían que preocuparse por nada.

-En esta calurosa tarde de Julio me he dado cuenta de algo...
Héctor mira a Nora mientras ella suelta el humo de aquel cigarro recién encendido.
-¿De qué?
-El cielo está más azul que nunca, los pájaros vuelan libremente por ese cielo, sin ataduras, sin comentarios de gente... quiero ser como uno de ellos, quiero estar contigo sin estar dependiendo de lo que puedan decir las personas
-Héctor... estás loco
-No, no lo estoy, y si lo estuviera seria de amor, te quiero Nora
-Héctor... ya te he dicho mil veces que no quiero hacerle daño a Jonathan, tampoco a Nico...
-Porque aún le quieres... ¿y crees que esto es lo mejor?¿Pasar todo el verano quedando todos los días en este lugar para que nadie nos vea?
-A ver, ¿tú eres feliz?¿Eres feliz con esto? Piensalo
-Con estar a tu lado me basta para serlo
-Pues ahí tienes tu respuesta... no hace falta que todo el mundo sepa que nos queremos, una relación es cosa de dos, no de veinte personas, yo te quiero, tú me quieres, no hay más
-Yo te quiero pero tú sigues queriendo a Nico aunque te cueste admitirlo
-Me ofende que pienses eso de mi
-La verdad es que no lo pienso, no siempre, pero hay momentos en los que llego a esa conclusión

Nora deja caer su cuerpo hacia atrás. Deja que su espalda choque con aquel campo en el que pasan prácticamente todos los días Héctor y ella. Solos. Pero juntos...

En un lugar no muy alejado...

se oyen risas en aquella pequeña casa. El salón está lleno de gente, gente con dinero, gente bien vestida.
Entre todos ellos destaca aquel chico con el pelo desaliñado, con su típica ropa, aunque tengo que decir que va más arreglado que de normal.

-Ana, sigo viendome raro
-Antoine estás perfecto

Ana lo besa en los labios. Un ligero beso antes de que sus padres lleguen.

-Así que este es el famoso Antoine - el padre de Ana extiende su mano a modo de saludo hacia Antoine
-Sí, usted debe de ser su padre
-Exacto, el mismo
-Es un placer conocerlo, señor
-Mmm... que educado, me gusta, me gusta

Poco después llega la madre de Ana

-Oh, hola Antoine, ¿cómo va tu madre? Hace días que no la veo
-Hola señora Hurts, mi madre bien, estos últimos días ha tenido que hacer unos recados y por eso no se ha acercado por allí
-Bueno, pues saludala de mi parte
-Lo haré, no se preocupe - Antoine sonrie

Siguen hablando. De cosas intranscendentales, asuntos de trabajo, en fin... de todo un poco.

-Cariño, has estado genial, ¡que bien que ha salido todo! - le dice Ana a Antoine
-Sí, amor, todo ha salido como esperabamos- sonrie

Jonathan camina por la casa, buscando un sitio donde tumbarse, pero nada, no encuentra un sitio en el que esté cómodo.
Prueba el sofá, después la cama, pero nada...

-Este calor está matandome, ¡necesito un aire acondicionado!

Decide ir a Media Markt, allí mira varios modelos, parece que ninguno le convence...
hasta que lo ve, y decide llevarselo a su casa.
Un chico muy amable de allí le acompaña a su casa para después instalarselo y ayudarle con lo que le haga falta.
Llegan a casa de Jonathan y se ponen a montarlo y a instalar todo lo necesario para que funcione.
Una vez todo terminado Jonathan le ofrece una cerveza, por el trabajo que le ha ahorrado, y este acepta encantado.

-¿Y cómo dices que te llamas?
-Hugo, ¿y usted?
-Hablame de tú, por favor... Jonathan
-Encantado Jonathan
-¿Desde cuándo llevas trabajando allí?
-Desde el invierno pasado, me metieron porque conocía mi madre a gente de allí, y no me costó mucho meterme
-¿Y esto suelen hacerlo normalmente? Esto de acompañar a la gente a su casa y ayudarles...
-No, pero tú eres un caso especial- Hugo lo besa...

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