jueves, 10 de junio de 2010

Capítulo 22: ¿Héctor?

Tarde nublada. Tarde triste, apagada. Parece que va a ponerse a llover de un momento a otro.
Allí está ella, sentada en un borde de los escalones que llevan directamente a la cafetería del instituto. Se retrasa un poco, pero Nora no se pone nerviosa, no cree que la vaya a dejar tirada, no, no es así.
Poco después de la hora concretada llega Héctor pidiendo disculpas por su tardanza, Nora le dice que no ocurre nada y los dos se marchan de allí en el coche de Héctor.
De camino al cine todo son risas, Nora cambia un par de veces la música que Héctor tiene puesta en su reproductor, mientras él hace ver que se enfada con ella por quitarle su música.
Entre palabras y risas llegan finalmente al cine. La sesión de las siete y media. Todavía queda una hora y pico de espera.
Van a un bar que hay dentro del centro comercial. Nora se pide un bocadillo, está muerta de hambre, Héctor prefiere beber algo, por lo que se pide un café.

-Si te parece muy moña puedes decirmelo, no voy a enfadarme
-¿Qué quieres... que devuelva ahora las entradas? - Hécto ríe
-¡Tonto! tampoco eso, pero sí que me lo digas, quiero que seas sincero conmigo
-Y lo soy, la película me gusta, aunque todavía no la haya visto. Puede que preferiria ver otras pero no me desagrada
-Bueno, pues cuando salgas llorando del cine veremos quién es el que prefería ver otras - esta vez es Nora la que ríe.

"Cómo duelen las mañanas resaqueras" es lo primero que piensa Ana en cuanto despierta. Poco recuerda de la noche anterior, de su noche con Antoine. Ana se gira, apoya todo su peso en su lado izquierdo, y lo ve. Antoine está allí, durmiendo. ¡Y con el pijama de su padre!

-Antoine, ¿qué haces aquí?
-Mmmm...
-Antoine, ¡despierta!
-¡¿Qué, qué pasa?!
-¿Qué pasó anoche?
-Bueno, bebimos, algún que otro beso tonto, me invitaste a tu casa porque tus padres no estaban, pero no, no pasó nada, tranquila
-¿Seguro?
-Te lo prometo. Si quisiera hacer algo contigo me esperaría a que no estuvieras borracha, me gustaría que te acordaras - Antoine sonríe
-¡Bobo! - y Ana le pega. Acto seguido Antoine la besa, y se pierden allí, entre aquellas sábanas, en una casa en la que no hay nadie, solo ellos, solo dos enamorados que a penas se conocen pero que entre ellos hubo esa química desde el principio.

Nico enciende su ordenador. Entra directamente al messenger, busca a Nora, sí, le apetece quedar con ella. Pero allí no está. Sara empieza a hablarle pero Nico le dice que tiene unas cosas que hacer.
Sara no os creais que era una chica fea, ni pesada ni cosas así, todo lo contrario. Era una chica bastante extrovertida, de tez blanca, algunas pecas cubrían su rostro, morena, algo bajita pero eso la hacía especial.
Pero Nico por mucho que no quisiera o por mucho que le costara aceptarlo, a la que realmente quería y había querido desde que la conoció era a Nora. Cuantísimas noches, antes de conocerla, había soñado con el primer encuentro... imaginaba sus ojos azules cada día, le gustaba imaginar también su pelo castaño algo oscuro, era bastante alta, sí, pero a él no le importaba, ya que la superaba aunque no fuera por muchos centímetros.
Nico da la vuelta a la silla de ordenador y ve su cama. Está llena de trastos, ropas malolientes y otro tipo de objetos. Decide arreglarlo todo un poco para que su padre no se cabrée con él cuando llegue a casa.
Nico solo tenía a su padre. Su madre murió cuando él a penas tenía dos años. Fue una pérdida bastante dura para su padre, ya que habían pasado muchos años juntos antes de tener a Nico.
Su padre solía preocuparse por él. No era el típico padre que sale en las películas pasando de su hijo, no, este le daba el cariño por los dos, por él y por su madre.

-¡Vamos, va a empezara ya! ¡Quiero comprar palomitas!
-¡Qué exigente eres! Venga, vamos ya
-¡Tú eres tonto!
-Menos que tú, guapa
-¡No intentes alagarme, gañán!
-Verdades, señorita, verdades
-Mentiras, solo son eso... ¡mentiras!
-Nora...
-¡Va, es la sala 6, corre!
-Pero Nora...
-No quiero tener que arrastrarte por todo el cine... ¡va!
-Vale, voy...

Una sala normal. Ni demasiado grande ni demasiado pequeña. No está mal para lo barata que les ha salido la entrada.
Se sientan en una fila del final. La sala no está muy llena, ya que hacía varios días que la habían estrenado.

-Nora...
-¿Qué quieres, Héctor?
-Si te digo algo... ¿te enfadas?
-¿No te gusta la película? ¡¡Lo sabía!! - toda la gente se gira inmediatamente hacia donde están Nora y Héctor - perdón.
-No, lleva la mitad, y no está tan mal
-¿Entonces...?
-Creo que me estoy enamorando de ti...
-¡¿Cómo?!
-Pues eso, que me gustas lo suficiente como para tener el valor de poder decirtelo
-Pero... yo...

Héctor no la deja hablar y la besa. Pero Nora no se aparta. "Mmm... no besa mal el chico" piensa.
Siguen viendo la película entre algún que otro beso. Nora ha decidido vivir esta tarde con Héctor, mañana no se sabe lo que pasará, pero si hoy tiene que disfrutar de esto, disfrutará.

pd: ¡vive el momento!

Capítulo 21: Fotógrafo

-Sara, tengo que irme, mis padres no sabían que no iba a ir a cenar
-Tendrias que haberlos llamado
-Bueno, se lo explicaré cuando llegue. No creo que me digan nada. ¡Nos vemos mañana!
-Vale, ya te llamaré.

Nico tenía 20 años, estaba estudiando informática en la universidad.
Sara también tenía 20 años pero no estudiaba informática, aunque sí que iba a la misma universidad.
Nora tenía 17, iba a primero de bachillerato, ciencias. Quería estudiar psicología.

Apaga su cámara. Ciento treinta fotos nuevas. Momentos, gente, calles...
Al menos no ha pensado en ella. Aunque la quiere. Pero tiene que asumirlo, no hay más.
Entra en el Starbucks. Una mañana nublada. Oscura. Apagada. Como él. La noche anterior prácticamente no había dormido, no podía. Se había pasado toda la mañana haciendo fotos, fotos con un oscuro cielo de fondo.
Pide un frapuccino, caramelo. Se sienta en uno de aquellos sofás tan cómodos. No hay mucha gente. Gente que sale del trabajo para descansar y almuerzan allí.
Un chico de pelo largo entra entonces por la puerta.
Pide un frapuccino de chocolate. Se sienta en frente de Jonathan, pero este no se da cuenta.

-Hola Jonathan - Jonathan levanta la mirada de la mesa
-Héctor, ¿cómo estas?
-Bien, bien, ¿tú qué tal?
-Bueno, no demasiado bien...
-¿Problemas con alguna chica?
-Nora...
-¿Nora?
-Sí, ¿te acuerdas de ella? Te la presenté hace tiempo, ¿no?
-Sí, me acuerdo
-¿Por qué te has sorprendido?
-El otro día estuve con ella, bueno, ayer mismo. ¿Estuvisteis juntos?
-Sí, varios meses. ¿No te comentó nada?
-No, acabo de enterarme

Héctor prefiere ocultarle que le había mandado aquel mensaje a Nora para ir al cine. Con Nora. Su ex. La chica por la que él ahora estaba mal.

-Jess, ¿tienes los ejercicios de inglés?
-No Maria, no los tengo. ¿No los has hecho?
-No

Nora mira a través de la ventana mientras la profesora de matemáticas habla. Llueve. Los árboles que rodean el instituto están mojados. La gente pasa corriendo por la calle para no mojarse.
Nora piensa en la película qué ver con Héctor. ¿Perdona si te llamo amor? Quizás le guste. Puedo acabarme el libro en castellano y esta tarde ir a ver la película. Sí.
Nora saca el móvil del estuche. Escribe un mensaje.

"¿Perdona si te llamo amor? Si prefieres otra dimelo. Es que a mi me gustan bastante las románticas. Nora"

Nora se gira. Marcos mira fijamente a Paula mientras esta escribe lo que la profesora dicta.

Héctor recibe el mensaje.
Saca el móvil. Jonathan intenta leer el mensaje, pero no lo logra.

"Vale, o si prefieres lo miramos allí, por si vemos otra. ¿Paso a por ti cuando salgas o voy a por ti a tu casa?"

"Ven a por mi a la salida. A las cinco salgo. Te espero aquí. ¿Sabes dónde está?"

"Sí, pasaré a por ti. ¡Un beso!"

Jonathan mira a Héctor.
-¿Quién era?
-Una amiga, estaba haciendo planes para esta tarde
-¿Amiga? - Jonathan enarca una ceja
-No seas mal pensado, es solo una amiga
Jonathan ríe.

Poco después se marchan de allí. De camino a casa de Héctor, Jonathan va enseñandole las fotos que ha hecho esa misma mañana. Las comentan y siguen andando, sin dejar de hablar de cosas pasadas, presentes, futuras...
Ambos suben a casa de Héctor. Su hermano los recibe nada más llegar. Un chico simpático, un año más mayor que ellos.
Entran en la habitación de Héctor, una habitación bastante ordenada, paredes blancas.

-¿Ese era tu hermano?
-Sí, ¿por?
-¿Cómo se llama?
-Oliver
-Parece simpático - sonríe
-Si quieres hablar con él, su habitación es la del fondo
-No, otro día

Y siguen allí, hablando, riendo, haciendo cosas típicas de una mañana entre amigos.

Capítulo 20: Sandra

Noche cerrada. Noche oscura.
Alli está ella, esperándolo. Se pierde en el bullicio de la gente, en el ir y venir de aquellos grupos de personas que pasan prácticamente al lado suyo pero que nisiquiera se fijan en que ella está allí.
Grupos de gente de todas las edades. Viernes.
Ana busca su moto entre toda aquella gente, entre todos aquellos coches. Busca una moto junto a su cuerpo, un cuerpo que impresionaba.
Antoine habia estado iendo al gimnasio estos dos últimos años, era normal que ahora estuviera así.
Mira a derecha e izquierda pero no aparece.
Una moto negra para frente a ella, en la acera más cercana. Se queda mirándola, pero no es su cuerpo el que ve bajar de aquella moto. Desvía la vista hacia otro lado de la calle todavía esperándolo.
Han pasado ya diez minutos de la hora concretada. No, Ana, no te desesperes, vendrá, te lo ha dicho, piensa en que si no viene no pasa nada, y si viene pues genial, ya está. Pero mejor no le des vueltas.
Por detrás de Ana aparece un chico. Éste le tapa los ojos.

-Adivina quién soy- la voz la reconoce, supone que será Antoine
-¿Antoine?
-¿Quién es Antoine?

Ana se gira y lo ve allí. Jorge. No, no era Antoine. Pero... ¿qué hacia Jorge allí?

-¿En tan poco tiempo te has olvidado de mi voz y hasta de mi nombre?
-Jorge, ¿qué haces aqui?
-Pasaba, te he visto y me he parado para saludarte. ¿Has visto mi nueva moto?
-¿Cuál?
-Aquella de enfrente, ¿a que es bonita? Último modelo. Me la compré ayer mismo. Hoy es mi primer día con ella, ¿te gusta?
-Sí, no está mal... sabes que a mi las motos... pero bueno, me gusta- Ana sonrie
-¿Quieres que te lleve y damos una vuelta?
-Estoy esperando
-¿A quién?
-Jorge, no es asunto tuyo. Hace semanas que dejó de serlo.
-Vale, captado. Si tu cita te deja tirada tienes mi número, voy a por ti donde quieras.
-Puedo cogerme un taxi si no viene
-No, yo te llevo, no me cuesta nada
-Vale, si necesito algo te llamo
-Por cierto, ¿viste el mensaje?
-Sí
-Y... ¿has pensado algo?
-No, Jorge, no he pensado nada

Justo en esos momentos aparece Antoine. Aparca su moto roja junto a la acera donde están Ana y Jorge. Los mira y camina hacia ellos.

-Ana, ¿te está molestando este tío?
-No Antoine, este es Jorge, mi ex

Jorge se queda paralizado por un momento. Ana le está presentando a un tío que él no conoce de nada, y encima se lo ha presentado como su ex.

-Antoine
-Jorge - ambos se dan la mano
-Bueno Ana, ¿vamos?
-Sí, Jorge... ya hablaremos
-Ya sabes, si necesitas algo, donde estoy
-Sí. Vamos Antoine
-Encantado
-Lo mismo digo

Suben en la moto de Antoine. Y se pierden en aquella calle. En la oscuridad de la noche. Mientras Jorge los observa. Mientras se queda alli bloqueado, sin poder hacer ni decir nada, solamente aceptar que esta vez ha sido él quien ha perdido.

-Tengo un nuevo vestido, rojo- Jessi está como loca. La noche anterior había quedado con Diego. Éste le habia comprado aquel vestido. Un vestido bastante caro, pero también bonito.
-¿Como te lo dió?
-Fuimos a cenar, al Pans, sí, lo sé, no es un sitio demasiado apropiado ni demasiado elegante para ir a celebrar los tres meses, pero bueno... el caso es que luego me llevó a la playa, super romántico todo, y me regaló el vestido
-¿Tú le regalaste algo?
-No, tía, no tenía nada preparado, quedé más mal... aunque él me dijo que no importaba, pero aun así me siento mal...
-Jess, no te preocupes, seguro que no le importa, ¿y si se lo haces más tarde?
-Intentaré encontrar algo que pueda gustarle y se lo regalaré, sí.
-Bueno Jess te tengo que dejar, mi hermana enseguida vendrá, ya sabes como es, y mis padres no creo que tarden mucho. Mañana nos vemos.
-Sí, hasta mañana Nora

Cuelga el teléfono. Se sienta en su mesa y saca los libros de dentro de su mochila. Empieza a hacer los deberes. Sociales. Matemáticas. Inglés. Una mezcla de asignaturas, todas para mañana. Pero antes de que su hermana llegue ya ha terminado.
Ha llegado más tarde de lo que esperaba.

-¿Hay alguien en casa?
-Sí, no he ido a ningún sitio, te toca aguantarme- Nora rie
-No tengo tiempo para aguantarte, tengo deberes
-¿A estas horas y con deberes? Si mamá se enterase estabas muerta
-Pero no se va a enterar porque nadie va a decir nada
-Chantageame
-Va, no te molestaré en toda la noche
-Bueno, me sirve
-Entonces me voy a hacerlos

Carol se mete en su habitación y también hace los deberes.
Mientras tanto Nora se va al comedor, enciende la tele, no hacen nada, así que coge su móvil. Ningún mensaje. Cinco minutos más tarde recibe uno.

"Nor, vamos a irnos este finde que viene a Madrid de concierto, ¿te vienes? Todavía tenemos que informarnos y pillar hotel y todo pero por lo demás todo bien, no es muy caro. Vente anda, ¡no puedes perdertelo!"

Paula.
Poco después recibe otro mensaje. Mientras escribe la contestación a este.

"Chica de los deberes, voy mañana al cine, todavía no se qué película voy a ver, ¿te vienes conmigo y la elegimos?
Si no quieres dimelo tranquilamente. Besos. Héctor."

Nora mira atónita el mensaje de Héctor. ¿Quiere que vayan juntos al cine? Bueno, al fin y al cabo, tampoco le parece tan mala idea. Peor es quedarse en casa.

"¿A un concierto? Tendré que preguntarlo. Por mi no hay problema, el problema son ellos, mis padres. Los convenceré, no te preocupes."

"¿Mañana? Vale, no tengo nada mejor que hacer. Y tranquilo que no te llevaré a ver ninguna de dibujos, o tal vez sí jaja. Un beso, Nora."

-¿Era tu ex?¿Que hacia contigo?
-Estaba esperándote. Entonces ha llegado él y hemos estado hablando. Nada más.
-¿Ningún problema?
-No, no te preocupes- Ana sonrie
-Agárrate bien, no quiero que te pase nada
-No puedo abrazarte más fuerte, parece que me han pegado con cola a ti
-¿Siempre vas a estar así de pegada a mi?
-No, no soy tan pegajosa, ¿por?
-Porque no me desagradaria
-¿Por qué estamos parados?
-Porque ya hemos llegado
-Llevamos cinco minutos parados aquí
-Sí, es que no queria que te soltaras

Ana se quita el casco y baja de la moto. Antoine hace lo mismo.
En cuanto baja de la moto se queda a un paso de Ana. Esta lo mira. Mira aquellos grandes ojos, los ojos que la enamoraron.

-Vamos, no tenemos toda la noche - dice Antoine bromeando
-Sí
-A ver, que sé que soy guapo, pero que no quiero estatuas con mi figura ni mi nombre
-Venga va, entremos, mejor será
Antoine rie.

Una cena amena. Conversaciones sobre Nico, sobre sus amigos, sobre Ana y su vida, sus estudios, los problemas que ha tenido, sus amigas, Jorge...

-Yo solo he tenido una novia. Sandra. Estuve tres años con ella. Era cuatro años menor que yo. Pero aun así la queria.
La conocí en el taller de mi padre. Un día cuando estaba yo trabajando con él entró ella con su hermano, un tipo bastante arrogante, un par de años mayor que yo. Queria que le arreglase la moto mi padre, cosa que hizo. Mientras mi padre atendía a su hermano yo estuve hablando con ella. Nada importante.
Poco después de conocerla me enteré de que estaba saliendo con mi amigo, Pedro. Empezaron a salir a la semana o así de conocerme. Pero no los presenté yo, también se encontraron, bueno, más bien coincidían en amistades.
Pero al poco tiempo de estar con él ella se cansó. Aunque siempre es él quién las acaba dejando, esta vez fué distinto.
Cuando lo dejaron Sandra empezó a hablar bastante conmigo, ya que yo la escuchaba, era el mejor amigo de su ex...
Hasta que un día, después de tanto hablar, quedamos.
A mi me había gustado desde el primer momento en el que había entrado por aquella puerta, desde el primer instante en que la ví. A ella le costó más. Fue enamorándose poco a poco de mi. A partir del día aquel que quedamos empezamos a salir.
-¿Por qué cortasteis?
-Porque ella se enamoró de Nico, aunque Nico la rechazó, pero ya era demasiado tarde para que lo nuestro volviera a ser.
-Oh, lo siento...

Capítulo 19: Vidas ajenas

Cuando no sabes qué hacer, cuando no sabes dónde ir, cuando no le encuentras sentido a nada... es en estos momentos cuando te das cuenta de que estas sola.

Llega al parque. Observa cada uno de los bancos que ve. Se sienta en el más cercano a la fuente. Le apetece pensar, le apetece perderse en el silencioso ruido de aquel parque, alejado de todo cuanto le rodea diariamente.
Mira el móvil. Lee un mensaje antiguo de Nico.

"Nora, sabes que me caes muy bien, ¿no? Pues esto que voy a decirte no quiero que cambie nada entre nosotros. Me gustas. Ni se ni por qué, nisiquiera sé cuando me he empezado a enamorar de ti. Pero cada vez que te conectas, no puedo describir lo que siento... No te vuelvas fría conmigo por esto."

Sonríe. "Que tonto" piensa.
Ahora yo también estoy enamorada de ti, Nico. Y me duele verte con ella, ¡claro que me duele! Me sentí impotente ayer cuando me dijiste que seguías con ella, que no ibais a separaros. Y Jonathan... ya no siento nada por él. Ya no siento lo que sentí hace tiempo. Quién realmente me gusta eres tú. Te quiero Nico.
Cierra el móvil. Coge la mochila, que estaba puesta a su lado en el banco. Saca un libro, lo mira, lo abre y comienza a leer. "Perdona si te llamo amor". Niki. Alex. Elena. Las Olas. Una bonita historia. No le queda mucho para acabarlo.

-¿Nora?- Nora se queda paralizada. Una voz masculina. Pero no es Nico. Tampoco Jonathan. Se gira. Pero no lo reconoce.
-¿Te acuerdas del día del botellón? El amigo de Jonathan, Héctor
-¿Te has hecho algo en el pelo?
-Sí- rie- bueno, me lo dejé largo hace tiempo. Cuando tú me conociste lo llevaba corto.
-Quizá por eso no te haya reconocido, ¿quieres sentarte?
-Bueno, no quiero molestar.
-No, no molestas. Sólo estaba leyendo. Siéntate tranquilo - Héctor se sienta mientras Nora aparta la mochila.
Mete el libro dentro de ésta. Deja la mochila en el suelo, junto a sus piernas. Cruza las piernas. Héctor está a su lado. Su postura es normal. Se sienta mirándola a ella. Comienzan a hablar. Lo que ha pasado desde que se conocieron hasta ahora. Cuentan sus proyectos. Un poco de todo.
Hablan de cualquier tonteria, cualquier cosa que surja.
Nora se siente cómoda con él, siente que es ella misma cuando está a su lado.
Continúan hablando. Van a un bar. Él pide una coca cola, ella una fanta. El camarero no tarda mucho en traerles lo pedido. Un chico bastante simpático. Bromea con ellos un par de veces antes de meterse dentro del bar.
El día es soleado. Un bonito día de primavera. Con el típico calor de esta estación.
Él lleva una camiseta blanca. Un símbolo de algún grupo aparece en su camiseta. Pantalón vaquero.
Ella... camiseta de tirantes. Rosa. Regalada por su madre no hace mucho. En esos momentos le viene la imagen de Nico. Ella se puso aquella camiseta rosa el primer día que quedaron.

Nico sigue sentado a su lado. Mirando al techo. A alguna parte de aquel techo blanco. Ella despierta. Lo mira.
Él no se da cuenta de que Sara ya se ha despertado. Ella se da la vuelta, pone su cabeza en las piernas de Nico. Nico baja la mirada y la ve. Aquellos ojos tan grandes marrones que la caracterizan no dejan de mirarlo.

-Al fin te has despertado, creeía que te quedarias así toda la tarde
-¿Qué hora es?
-Las ocho y media
-¿Tanto llevo durmiendo? ¿Qué has estado haciendo?
-Pensar- y vuelve a levantar la vista hacia un punto de la nada
-¿Qué has pensado?
-En todo esto, en nosotros
-Puedes irte cuando quieras. No te estoy obligando a quedarte.
-Lo sé. Te quiero Sara, no voy a marcharme. Nunca.
-Gracias Nico. Te amo. Sin ti no sé lo que haria, te lo juro. Eres algo muy importante en mi vida.
-No tienes nada que agradecerme. Lo hago porque te quiero, y en eso consiste todo.

Sara levanta la cabeza y logra alcanzar los labios de Nico. Se pierden en un largo beso, lleno de amor, remordimientos...

-¡No te metas conmigo! - Nora rie
-No me estoy metiendo contigo. Acepto tus gustos. Pero pasarte tardes enteras viendo dibujos animados...- ahora Héctor también rie.
-Son tardes aburridas, en las que no tengo cosas mejores que hacer- Nora saca la lengua
-¿Sabes...? Eres muy simpática
-Y tú muy pelota. ¿Que quieres... enamorarme? - rie
-Quizá...

Nora mira el reloj. Las ocho y media. Es tarde. Todavía tiene deberes pendientes. Le da un par de besos a Héctor y se va corriendo hacia el autobús, casi perdiéndolo.

Coge una silla. Sí, con esa podrá alcanzar perfectamente su cámara. La pone al lado del armario, sube a ella y coge su cámara. Esta está llena de polvo, se lo quita un poco y la enciende. Todavía tiene bateria.
Se dirige hacia el comedor, ve su móvil alli tirado en medio del sofá, lo coge y enciende la pantalla.
En su pantalla tiene un mensaje que le avisa de que tiene un mensaje de voz. Lo escucha. Nora.
Acaba de escucharlo. Deja el móvil donde estaba. Con su cámara en su mano derecha sale de su casa. Dejando atrás todo lo pasado, dejando atrás su móvil, dejando atrás aquel mensaje, dejándola atrás a ella.

Nora llega a su casa. Su hermana está alli, esperándola.

-¿Dónde estabas?
-He ido a leer un rato, ¿vas a salir?
-Sí, mis amigas llevan esperandome hace rato, estaba esperándote porque se te han olvidado las llaves
-Las llaves... ¡es verdad! Gracias, peque- Nora sonrie, mientras que Carol la mira con cara de descontento
-Soy solamente dos años menor que tú, ¡no tienes derecho a llamarme peque!
-Para mi siempre serás mas pequeña que yo, así que te quedas con peque- Nora rie
-Me voy, ¡no te aguanto más!- cierra la espalda detrás de ella haciendo ver que está indignada.
-Vale, amor, te quiero, no llegues tarde- Nora rie sola.

"Te echo de menos. ¿Te acuerdas del día en el que te dije que estaba enamorado de tu piel? Pues ahora es cuando más la echo de menos. Quiero volver a pasar contigo todos y cada uno de los momentos que pasamos, siento haberme comportado así, solo quiero que me perdones, que dejemos mis dudas y mis miedos atrás y volvamos a ser lo que un día fuimos. Ana te quiero. Contestame cuando lo leas, o cuando te apetezca. Yo seguiré esperándote."

Ana lo vuelve a leer. Jorge. Suspira. Deja el móvil en su mesa. Sale al balcón. Apoyada en la barandilla observa los movimientos de la gente que pasa por la calle.
¿Tendría que contestarle?¿Volver con él?
En esos momentos recibe otro mensaje. Nico.

"¿Te pillo ocupada? Te acuerdas de Antoine, ¿no? El chico que te presenté el otro día. Mi amigo. Me ha pedido que te diga si podeis quedar para tomaros algo. Si no quieres dimelo, yo puedo decir a él que no puedes o cualquier cosa. Un beso"

"¡Nico! Por supuesto que me acuerdo, ¡qué ojos tenía tu amigo! Creo que no es necesario que te inventes ninguna excusa ni que me cubras, la verdad es que me apetece quedar con él, dale mi número si quieres o dame a mi el suyo y que me llame o lo llamo."

"Aquí lo tienes. ¡Suerte Ana!"

Decide llamarlo.
Antoine está en el taller con su padre. Arreglando motos. Su móvil está apoyado sobre una rueda tirada alli en el suelo. En cuanto oye las llamadas corre hacia el móvil.
Tropieza con unas cuantas ruedas más que también están tiradas en el suelo, junto a la otra, pero al final logra alcanzar el móvil.
En la pantalla sale un número que no conoce pero aun así contesta.

-¿Diga?
-¿Antoine?
-Sí, soy yo, ¿quién es?
-Ana, ¿te acuerdas de mi?
-La amiga de Nico, sí, me acuerdo
-Me ha dicho Nico que querias quedar conmigo
-Nico es un bocazas, no le hagas caso, se mete donde no le llaman
Nora rie
-De todos modos yo también queria quedar contigo, pero llamar a Nico aposta para pedirle tu número me parecía un poco feo
-Yo también tendría que haberle pedido tu número
-Pero bueno, no importa. ¿Quedamos esta noche?
-Conozco un buen pub por aqui cerca, ¿vamos?
-Vale, quedamos a las 10 en la puerta de la cafeteria, ¿te viene bien?
-¿Prefieres que pase a por ti en mi moto?
-Como quieras. Toma mi dirección. Te espero aquí.
-Vale, no tardaré. Un beso, guapa.

Capítulo 18: Algo inesperado

-Estoy enferma
-¿Un constipado?
-No
-Entonces...¿de qué se trata?
-Veras, yo...

Su madre entra en la habitación. Se tumba en la cama simulando que está pensando, lo último que quiere es que su madre la vea hablando con un espejo.

-Hija, te dejo aqui estas dos camisetas, guardatelas.
-Vale, mamá, ahora lo hago.

Y la madre de Sara abandona la habitación.
Sara se levanta y se situa enfrente del espejo, mira su camisa roja, su camisa de la buena suerte. Dentro de media hora Nico vendrá, tendrá que contarle todo lo que ahora mismo ha intentado contarle al espejo, sin resultado alguno. Tendrá que armarse de valor y tomar una decisión. La decisión más importante que ha tenido que tomar hasta ahora.

Nora mira el reloj. 4:30. Está en su casa.
Mira el techo. Sin novedad alguna. ¿Qué espero encontrar en el techo? Es estúpido...

Jonathan... tengo que hablar con él. Sí. Quizá más tarde lo llame. Quizá no. Depende de lo que ocurra de aqui a un rato. Por una parte me gustaria llamarlo y poder contarle lo que está pasando con Nico, decirle que por él siento algo, pero que no se parece a lo que siento por Nico. Pero por otra parte tengo miedo de su reacción. Tengo miedo de hacerle daño.
Siempre ha sufrido. Siempre ha sido él quién ha sufrido en todas las relaciones.
A quién le han dejado...
Pero tampoco podía verse forzada a sentir algo que ya no sentia por él.
Vale que lo había querido en su tiempo, pero ahora su corazón estaba ocupado por Nico.

-¿Si?
-Soy yo, Nico, ¿subo?
-Sí, sube, mi madre acaba de irse, no hay nadie.
-Vale, no tardo

Sara espera impaciente. El ascensor parece ir más lento que nunca. Se muerde las uñas mientras que Nico sube. Observa el ascensor subiendo y bajando, Nico todavía no lo habrá cogido. Sigue mordiendose las uñas. Cada vez está mas nerviosa.
Hasta que al fin aparece.
Sara le da un leve beso en los labios y le invita a entrar. Entran en su casa, Sara camina hacia la cocina mientras le dice a Nico que la espere en el comedor.
Nico comienza a observar los cuadros del comedor. La televisión. Los muebles. Incluso esa pequeña figurita que había al fondo de la sala.
Sara viene cargada con una bandeja llena de comida y dos botes de coca-cola.
Nico coge uno, Sara el otro. Empiezan a comer todo lo que Sara ha traido en esa bandeja. Desde palomitas hasta cheetos, dulce, salado, hay de todo.
Comienzan a hablar. Temas sin transcendencia alguna. Temas simbólicos. Temas que se suelen sacar cuando quedas con cualquier persona. Un "¿que tal el día?" o un "¿y con tus amigas/os qué tal?".

-Nico, tengo que contarte algo
-Cuentamelo, sabes que puedes confiar en mi
-Sí. Ahi va... estoy enferma
-¿Enferma? ¿A qué te refieres?
-No es un constipado, tampoco es algo que pueda curarse en cuatro días. Esto es serio.
-Sara, estas empezando a asustarme
-Tengo cáncer
-¿Cáncer? - Nico abre la boca lo máximo que puede, los ojos parece que se le van a salir del sitio. No puede creerse aquello que le acababa de decir. Sara estaba enferma y él estaba pensando en dejarla, en abandonarla e irse con otra. En irse con Nora. Y estaba tan feliz por ello. Pero ahora no podía. No podía dejarla sola. No podía hacerle aquella putada, estar enferma y encima tu novio dejarte.
-Sí... Nico, quizá seria mejor que lo nuestro no siguiera, no quiero ser una carga para ti, no quiero que tengas que estar las 24 horas del día pendiente de mi, o que dejes a tus amigos tirados por mi culpa. Lo último que quiero es eso. Quiero ser tu amiga, poder llamarte de vez en cuando y decirte que pases un día conmigo, quedar una tarde para tomar algo. Pero no puedo ser tan egoísta y decirte que te quedes conmigo, que te pases días enteros junto a mi. No.
-Sara, no quiero que lo dejemos. No quiero dejarte así. Yo te quiero y quiero estar contigo cuando más me necesites, quiero pasarme las 24 horas del día aqui si es necesario. Estar siempe a tu lado. No te sientas egoísta por ello. Es algo que quiero hacer. No me veo obligado a nada. Te quiero Sara y voy a estar siempre aqui.

Sara besa a Nico. Es un beso apasionado, un beso con ganas.
Nico se arrepiente de lo que acaba de hacer, de lo que acaba de decir. Pero como bien ha pensado antes, no puede dejarla tirada en este momento.
Sara deja de besarlo, siguen comiendo, siguen hablando.

-Discúlpame un momento, tengo que llamar
-Vale, te espero aqui

Nico se va a la habitación de Sara. Saca su móvil del bolsillo del pantalón y decide llamar a Nora. Nora no lo coge. Vuelve a intentarlo...

-¿Nico?
-Nora, tengo algo que decirte
-¿Te ha dejado?¿La has dejado? Venga, ¡no me dejes con la duda!
-No y no
-¿Cómo?¿Entonces qué ha pasado?
-Sara y yo seguimos juntos. Está enferma...
-¿Como que está enferma?
-Sí, tiene una enfermedad
Nora se queda en silencio.
-Cáncer, tiene cáncer
-Oh, no... no me lo esperaba, buff, lo siento...
-Nora, sabes que te quiero, no te pido que me esperes, no me lo merezco, yo solo me he buscado todo esto, si no me hubiera ido de aquel hospital... si no hubiera empezado a salir con ella... ahora todo sería correcto. Yo estaria contigo, estariamos juntos. Te quiero, pero no tengo derecho a pedirte que me esperes, conocerás a alguien mejor que yo, lo sé.
-Nico, te esperaré todo el tiempo que haga falta
-Tengo que colgarte, ya hablaremos en otro momento, te quiero
-Yo también

Nico cuelga. Vuelve a la habitación donde estaba Sara. Se ha quedado dormida. Intenta no hacer el mínimo ruido. Coge una manta y la tapa para que no se resfrie. Se sienta al lado y comienza a pensar.
Llega a la conclusión de que tiene que quedarse con ella, por mucho que le cueste abandonar a Nora, alejarse de ella. Pero es su destino, él eligió estar con Sara y ahora es lo que le toca.
Puede que Nora me espere, quizá se vaya con Jonathan, quizá no quiera saber nada más de mi después de esto. No lo sé...

Tira el móvil contra la cama. Empieza a maldecir todas las cosas que le vienen a la cabeza. Grita, grita sin más, nadie la va a oir, no hay nadie en su casa.
De repente se pone a llorar. Las lágrimas empiezan a brotar en sus ojos sin ella poder hacer nada para detenerlas. Mira el reloj, las siete.
Decide llamar a Jonathan.
Un tono, dos, tres, cuatro... nada. Le deja un mensaje de voz.

"Jonathan, preferiria decirte esto cara a cara o al menos hablándote. Yo estoy enamorada de Nico, tú me gustas, pero no del mismo modo en que lo hace Nico. Creo que lo nuestro ya no puede ser, quizá sea mejor que tú sigas tu camino, yo seguiré el mio, encontraré algo que hacer.
Nico se ha ido con Sara, su novia, asi que supongo que ya no queda nada que hacer. Intentaré seguir este camino sola. Necesito pensar. Si consigo darme cuenta de algo antes de que sea demasiado tarde te lo haré saber. No olvides que me tienes aquí para todo lo que quieras, que yo soy tu amiga, que puedes contar conmigo.
Chao Jonathan."

Cuelga.