Tarde nublada. Tarde triste, apagada. Parece que va a ponerse a llover de un momento a otro.
Allí está ella, sentada en un borde de los escalones que llevan directamente a la cafetería del instituto. Se retrasa un poco, pero Nora no se pone nerviosa, no cree que la vaya a dejar tirada, no, no es así.
Poco después de la hora concretada llega Héctor pidiendo disculpas por su tardanza, Nora le dice que no ocurre nada y los dos se marchan de allí en el coche de Héctor.
De camino al cine todo son risas, Nora cambia un par de veces la música que Héctor tiene puesta en su reproductor, mientras él hace ver que se enfada con ella por quitarle su música.
Entre palabras y risas llegan finalmente al cine. La sesión de las siete y media. Todavía queda una hora y pico de espera.
Van a un bar que hay dentro del centro comercial. Nora se pide un bocadillo, está muerta de hambre, Héctor prefiere beber algo, por lo que se pide un café.
-Si te parece muy moña puedes decirmelo, no voy a enfadarme
-¿Qué quieres... que devuelva ahora las entradas? - Hécto ríe
-¡Tonto! tampoco eso, pero sí que me lo digas, quiero que seas sincero conmigo
-Y lo soy, la película me gusta, aunque todavía no la haya visto. Puede que preferiria ver otras pero no me desagrada
-Bueno, pues cuando salgas llorando del cine veremos quién es el que prefería ver otras - esta vez es Nora la que ríe.
"Cómo duelen las mañanas resaqueras" es lo primero que piensa Ana en cuanto despierta. Poco recuerda de la noche anterior, de su noche con Antoine. Ana se gira, apoya todo su peso en su lado izquierdo, y lo ve. Antoine está allí, durmiendo. ¡Y con el pijama de su padre!
-Antoine, ¿qué haces aquí?
-Mmmm...
-Antoine, ¡despierta!
-¡¿Qué, qué pasa?!
-¿Qué pasó anoche?
-Bueno, bebimos, algún que otro beso tonto, me invitaste a tu casa porque tus padres no estaban, pero no, no pasó nada, tranquila
-¿Seguro?
-Te lo prometo. Si quisiera hacer algo contigo me esperaría a que no estuvieras borracha, me gustaría que te acordaras - Antoine sonríe
-¡Bobo! - y Ana le pega. Acto seguido Antoine la besa, y se pierden allí, entre aquellas sábanas, en una casa en la que no hay nadie, solo ellos, solo dos enamorados que a penas se conocen pero que entre ellos hubo esa química desde el principio.
Nico enciende su ordenador. Entra directamente al messenger, busca a Nora, sí, le apetece quedar con ella. Pero allí no está. Sara empieza a hablarle pero Nico le dice que tiene unas cosas que hacer.
Sara no os creais que era una chica fea, ni pesada ni cosas así, todo lo contrario. Era una chica bastante extrovertida, de tez blanca, algunas pecas cubrían su rostro, morena, algo bajita pero eso la hacía especial.
Pero Nico por mucho que no quisiera o por mucho que le costara aceptarlo, a la que realmente quería y había querido desde que la conoció era a Nora. Cuantísimas noches, antes de conocerla, había soñado con el primer encuentro... imaginaba sus ojos azules cada día, le gustaba imaginar también su pelo castaño algo oscuro, era bastante alta, sí, pero a él no le importaba, ya que la superaba aunque no fuera por muchos centímetros.
Nico da la vuelta a la silla de ordenador y ve su cama. Está llena de trastos, ropas malolientes y otro tipo de objetos. Decide arreglarlo todo un poco para que su padre no se cabrée con él cuando llegue a casa.
Nico solo tenía a su padre. Su madre murió cuando él a penas tenía dos años. Fue una pérdida bastante dura para su padre, ya que habían pasado muchos años juntos antes de tener a Nico.
Su padre solía preocuparse por él. No era el típico padre que sale en las películas pasando de su hijo, no, este le daba el cariño por los dos, por él y por su madre.
-¡Vamos, va a empezara ya! ¡Quiero comprar palomitas!
-¡Qué exigente eres! Venga, vamos ya
-¡Tú eres tonto!
-Menos que tú, guapa
-¡No intentes alagarme, gañán!
-Verdades, señorita, verdades
-Mentiras, solo son eso... ¡mentiras!
-Nora...
-¡Va, es la sala 6, corre!
-Pero Nora...
-No quiero tener que arrastrarte por todo el cine... ¡va!
-Vale, voy...
Una sala normal. Ni demasiado grande ni demasiado pequeña. No está mal para lo barata que les ha salido la entrada.
Se sientan en una fila del final. La sala no está muy llena, ya que hacía varios días que la habían estrenado.
-Nora...
-¿Qué quieres, Héctor?
-Si te digo algo... ¿te enfadas?
-¿No te gusta la película? ¡¡Lo sabía!! - toda la gente se gira inmediatamente hacia donde están Nora y Héctor - perdón.
-No, lleva la mitad, y no está tan mal
-¿Entonces...?
-Creo que me estoy enamorando de ti...
-¡¿Cómo?!
-Pues eso, que me gustas lo suficiente como para tener el valor de poder decirtelo
-Pero... yo...
Héctor no la deja hablar y la besa. Pero Nora no se aparta. "Mmm... no besa mal el chico" piensa.
Siguen viendo la película entre algún que otro beso. Nora ha decidido vivir esta tarde con Héctor, mañana no se sabe lo que pasará, pero si hoy tiene que disfrutar de esto, disfrutará.
pd: ¡vive el momento!