jueves, 10 de junio de 2010

Capítulo 19: Vidas ajenas

Cuando no sabes qué hacer, cuando no sabes dónde ir, cuando no le encuentras sentido a nada... es en estos momentos cuando te das cuenta de que estas sola.

Llega al parque. Observa cada uno de los bancos que ve. Se sienta en el más cercano a la fuente. Le apetece pensar, le apetece perderse en el silencioso ruido de aquel parque, alejado de todo cuanto le rodea diariamente.
Mira el móvil. Lee un mensaje antiguo de Nico.

"Nora, sabes que me caes muy bien, ¿no? Pues esto que voy a decirte no quiero que cambie nada entre nosotros. Me gustas. Ni se ni por qué, nisiquiera sé cuando me he empezado a enamorar de ti. Pero cada vez que te conectas, no puedo describir lo que siento... No te vuelvas fría conmigo por esto."

Sonríe. "Que tonto" piensa.
Ahora yo también estoy enamorada de ti, Nico. Y me duele verte con ella, ¡claro que me duele! Me sentí impotente ayer cuando me dijiste que seguías con ella, que no ibais a separaros. Y Jonathan... ya no siento nada por él. Ya no siento lo que sentí hace tiempo. Quién realmente me gusta eres tú. Te quiero Nico.
Cierra el móvil. Coge la mochila, que estaba puesta a su lado en el banco. Saca un libro, lo mira, lo abre y comienza a leer. "Perdona si te llamo amor". Niki. Alex. Elena. Las Olas. Una bonita historia. No le queda mucho para acabarlo.

-¿Nora?- Nora se queda paralizada. Una voz masculina. Pero no es Nico. Tampoco Jonathan. Se gira. Pero no lo reconoce.
-¿Te acuerdas del día del botellón? El amigo de Jonathan, Héctor
-¿Te has hecho algo en el pelo?
-Sí- rie- bueno, me lo dejé largo hace tiempo. Cuando tú me conociste lo llevaba corto.
-Quizá por eso no te haya reconocido, ¿quieres sentarte?
-Bueno, no quiero molestar.
-No, no molestas. Sólo estaba leyendo. Siéntate tranquilo - Héctor se sienta mientras Nora aparta la mochila.
Mete el libro dentro de ésta. Deja la mochila en el suelo, junto a sus piernas. Cruza las piernas. Héctor está a su lado. Su postura es normal. Se sienta mirándola a ella. Comienzan a hablar. Lo que ha pasado desde que se conocieron hasta ahora. Cuentan sus proyectos. Un poco de todo.
Hablan de cualquier tonteria, cualquier cosa que surja.
Nora se siente cómoda con él, siente que es ella misma cuando está a su lado.
Continúan hablando. Van a un bar. Él pide una coca cola, ella una fanta. El camarero no tarda mucho en traerles lo pedido. Un chico bastante simpático. Bromea con ellos un par de veces antes de meterse dentro del bar.
El día es soleado. Un bonito día de primavera. Con el típico calor de esta estación.
Él lleva una camiseta blanca. Un símbolo de algún grupo aparece en su camiseta. Pantalón vaquero.
Ella... camiseta de tirantes. Rosa. Regalada por su madre no hace mucho. En esos momentos le viene la imagen de Nico. Ella se puso aquella camiseta rosa el primer día que quedaron.

Nico sigue sentado a su lado. Mirando al techo. A alguna parte de aquel techo blanco. Ella despierta. Lo mira.
Él no se da cuenta de que Sara ya se ha despertado. Ella se da la vuelta, pone su cabeza en las piernas de Nico. Nico baja la mirada y la ve. Aquellos ojos tan grandes marrones que la caracterizan no dejan de mirarlo.

-Al fin te has despertado, creeía que te quedarias así toda la tarde
-¿Qué hora es?
-Las ocho y media
-¿Tanto llevo durmiendo? ¿Qué has estado haciendo?
-Pensar- y vuelve a levantar la vista hacia un punto de la nada
-¿Qué has pensado?
-En todo esto, en nosotros
-Puedes irte cuando quieras. No te estoy obligando a quedarte.
-Lo sé. Te quiero Sara, no voy a marcharme. Nunca.
-Gracias Nico. Te amo. Sin ti no sé lo que haria, te lo juro. Eres algo muy importante en mi vida.
-No tienes nada que agradecerme. Lo hago porque te quiero, y en eso consiste todo.

Sara levanta la cabeza y logra alcanzar los labios de Nico. Se pierden en un largo beso, lleno de amor, remordimientos...

-¡No te metas conmigo! - Nora rie
-No me estoy metiendo contigo. Acepto tus gustos. Pero pasarte tardes enteras viendo dibujos animados...- ahora Héctor también rie.
-Son tardes aburridas, en las que no tengo cosas mejores que hacer- Nora saca la lengua
-¿Sabes...? Eres muy simpática
-Y tú muy pelota. ¿Que quieres... enamorarme? - rie
-Quizá...

Nora mira el reloj. Las ocho y media. Es tarde. Todavía tiene deberes pendientes. Le da un par de besos a Héctor y se va corriendo hacia el autobús, casi perdiéndolo.

Coge una silla. Sí, con esa podrá alcanzar perfectamente su cámara. La pone al lado del armario, sube a ella y coge su cámara. Esta está llena de polvo, se lo quita un poco y la enciende. Todavía tiene bateria.
Se dirige hacia el comedor, ve su móvil alli tirado en medio del sofá, lo coge y enciende la pantalla.
En su pantalla tiene un mensaje que le avisa de que tiene un mensaje de voz. Lo escucha. Nora.
Acaba de escucharlo. Deja el móvil donde estaba. Con su cámara en su mano derecha sale de su casa. Dejando atrás todo lo pasado, dejando atrás su móvil, dejando atrás aquel mensaje, dejándola atrás a ella.

Nora llega a su casa. Su hermana está alli, esperándola.

-¿Dónde estabas?
-He ido a leer un rato, ¿vas a salir?
-Sí, mis amigas llevan esperandome hace rato, estaba esperándote porque se te han olvidado las llaves
-Las llaves... ¡es verdad! Gracias, peque- Nora sonrie, mientras que Carol la mira con cara de descontento
-Soy solamente dos años menor que tú, ¡no tienes derecho a llamarme peque!
-Para mi siempre serás mas pequeña que yo, así que te quedas con peque- Nora rie
-Me voy, ¡no te aguanto más!- cierra la espalda detrás de ella haciendo ver que está indignada.
-Vale, amor, te quiero, no llegues tarde- Nora rie sola.

"Te echo de menos. ¿Te acuerdas del día en el que te dije que estaba enamorado de tu piel? Pues ahora es cuando más la echo de menos. Quiero volver a pasar contigo todos y cada uno de los momentos que pasamos, siento haberme comportado así, solo quiero que me perdones, que dejemos mis dudas y mis miedos atrás y volvamos a ser lo que un día fuimos. Ana te quiero. Contestame cuando lo leas, o cuando te apetezca. Yo seguiré esperándote."

Ana lo vuelve a leer. Jorge. Suspira. Deja el móvil en su mesa. Sale al balcón. Apoyada en la barandilla observa los movimientos de la gente que pasa por la calle.
¿Tendría que contestarle?¿Volver con él?
En esos momentos recibe otro mensaje. Nico.

"¿Te pillo ocupada? Te acuerdas de Antoine, ¿no? El chico que te presenté el otro día. Mi amigo. Me ha pedido que te diga si podeis quedar para tomaros algo. Si no quieres dimelo, yo puedo decir a él que no puedes o cualquier cosa. Un beso"

"¡Nico! Por supuesto que me acuerdo, ¡qué ojos tenía tu amigo! Creo que no es necesario que te inventes ninguna excusa ni que me cubras, la verdad es que me apetece quedar con él, dale mi número si quieres o dame a mi el suyo y que me llame o lo llamo."

"Aquí lo tienes. ¡Suerte Ana!"

Decide llamarlo.
Antoine está en el taller con su padre. Arreglando motos. Su móvil está apoyado sobre una rueda tirada alli en el suelo. En cuanto oye las llamadas corre hacia el móvil.
Tropieza con unas cuantas ruedas más que también están tiradas en el suelo, junto a la otra, pero al final logra alcanzar el móvil.
En la pantalla sale un número que no conoce pero aun así contesta.

-¿Diga?
-¿Antoine?
-Sí, soy yo, ¿quién es?
-Ana, ¿te acuerdas de mi?
-La amiga de Nico, sí, me acuerdo
-Me ha dicho Nico que querias quedar conmigo
-Nico es un bocazas, no le hagas caso, se mete donde no le llaman
Nora rie
-De todos modos yo también queria quedar contigo, pero llamar a Nico aposta para pedirle tu número me parecía un poco feo
-Yo también tendría que haberle pedido tu número
-Pero bueno, no importa. ¿Quedamos esta noche?
-Conozco un buen pub por aqui cerca, ¿vamos?
-Vale, quedamos a las 10 en la puerta de la cafeteria, ¿te viene bien?
-¿Prefieres que pase a por ti en mi moto?
-Como quieras. Toma mi dirección. Te espero aquí.
-Vale, no tardaré. Un beso, guapa.

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