lunes, 23 de agosto de 2010

Capítulo 25: Samantha - parte 1

Nora mira el teléfono. Hace una hora que Jonathan se ha marchado y hora y media que había quedado con Héctor. Decide llamarlo, pero su móvil está apagado.
Nora se tumba en el sofá e intenta distraerse viendo la televisión.
"En algún momento tendrá que venir" piensa. Pero pasa otra media hora y allí no aparece nadie.
Decide subir a su cuarto. Después pasa por el baño y se quita el maquillaje. Se recoge un moño y va a la habitación de su hermana.
-Carol, me voy a dormir
-¿Pero no habías quedado con Héctor? Además, son las cuatro de la tarde...
-Quiero dormir un rato...
-Bueno, está bien... ¡si llama alguien te aviso!
-Vale - Nora cierra la puerta y se tumba en su cama.

-¡¿Que quieres que me vaya a vivir contigo?! - Ana está ilusionada
-Sí, vente, mis padres han aceptado sin problemas
-¿Y mis padres?¿Qué voy a decirles?
-¡Si quieres yo hablo con ellos, o mis padres hablan con ellos...! - Antoine también está emocionado, sonríe.
Ana lo besa. Esa misma noche hablará con ellos y no tardará mucho en irse a vivir con la persona que más quiere en el mundo.
-Espera, dame un minuto, ¡no te muevas! - Antoine permanece sentado en la cama de Ana mientras ella viene.
Ana corre contenta hacia el salón, buscando el folio que había dejado antes sobre la mesa. Lo encuentra. Repasa bien las palabras que ha escrito. Acto seguido vuelve corriendo a su habitación, se avalanza sobre Antoine y le da el folio.
"Este ha sido el mejor mes de mi vida, puedes llamarme exagerada si quieres, pero jamás olvidaré el momento ni el día en el que Nico nos presentó. Aquella sonrisa tuya me transmitió paz, me transmitió algo que hizo que me enamorara de ti.
Desde aquel momento todos los momentos vividos contigo han sido perfectos. Desde el primer beso hasta la primera noche que pasamos juntos, aquellas escapadas a nuestro lugar secreto... ¡todo! Gracias por hacerme feliz durante este mes... ¡y los que nos quedan por delante!
Te quiero, cariño."
Nada más leer la carta, Antoine la abraza. La besa, se tira encima suya para no soltarla nunca. Poco a poco la desnuda, la levanta, no puede dejar de besarla.
Y allí están... los dos desnudos debajo de las sábanas de aquella habitación, su habitación.

No muy lejos de allí...
-Samantha, me has retenido más de dos horas, he quedado... ¿puedo irme ya?
-No, tú eres mío - una chica algo mayor que él está encima suya. Lo besuquea en cuanto tiene ocasión, pero él se aparta.
-Héctor, Héctor, Héctor... ¡no te me resistirás!
Se levanta por un momento pero poco después vuelve a tirarse encima de él. Sin tímidez alguna prueba a meterle la mano debajo de los calzones. Héctor da un bote al sentir la mano de aquella loca allí abajo.
-¡¿Pero qué haces?!
-Vamos Héctor, si quieres... - se quita la camiseta. Poco después se quita el sujetador. Héctor se queda sin palabras. "Aunque esté loca, también está buenísima" piensa.
Poco a poco aquello que había sido una retención en contra de su voluntad se había convertido en algo conjunto. Le quita la falda poco a poco mientras mira sus senos. Ella sigue tocando ahí donde tenía la mano metida desde hacía rato. Él le quita la última cosa que le queda, aquellas preciosas bragas moradas. Ella en muy poco tiempo logra desnudarlo completamente.
Y los dos acaban fundiéndose el uno con el otro. Justo lo que ella había deseado durante meses.
Pero ahora lo que a él le preocupa es Nora. Aunque en cuanto besa a Samantha se le olvidan Nora y todas las preocupaciones.

sábado, 21 de agosto de 2010

Capítulo 24: Te quiero.

Abre los ojos. Ella está allí. Sentada justo frente a él, con las piernas cruzadas. Nico pestañea, todavía tiene sueño. Anoche llegó tarde ya que salió a tomar algo con su amigo Antoine, al que hacía varias semanas que no veía.
Hubiera elegido un buen restaurante para ir a cenar, pero conoce a su amigo y sabe que prefiere una buena hamburguesa, algo rápido.
- Y bueno, cuéntame, ¿cómo te va con Ana?
-Tengo que darte otra vez las gracias por presentarmela, es perfecta, ¡todo entre nosotros va genial!
-Me alegro tío, mucho
-¿Sabes...? Voy a decirle que se venga a vivir conmigo, conmigo y con mis padres, mañana quedaré con ella y se lo diré, estoy muy ilusionado
-¿Tus padres qué opinan al respecto?
-Están de acuerdo en todo, la adoran - Antoine sonríe entusiasmado con la idea de vivir juntos, de despertar cada mañana junto a ella, de poder pasarse días enteros a su lado...
Nico y Antoine siguen hablando, sobre Ana, sobre Sara, sobre la familia de cada uno, sueños, novedades...
-En fin Antoine, tengo que marcharme, Sara estará esperándome, espero verte otro día sin que pasen semanas de por medio
-Vale Nico, te llamaré en cuanto pueda, lo prometo, y saluda a Sara de mi parte
-Lo haré, y suerte con lo de Ana
-Gracias
-Adiós
-Chao, ¡nos vemos!
Nico coge un taxi. Lo deja frente a la casa de Sara.

Vuelve a aquel día por la mañana.
-¿Cómo has dormido?
-Muy bien, ¿y tú?
-Genial - sonríe - lo que pasa es que ya no podía dormir más y por eso estaba ahora despierta.
Nico sonríe, aun sin ganas todavía de mover un dedo.

Nora se mira en el espejo. Sigue sin estar conforme con el pelo que lleva. Prueba a hacerse dos trenzas, pero sigue sin gustarle. Finalmente encuentra una diadema en uno de los cajones de su madre. Le gusta.
Se pinta la raya de los ojos. Perfecta. Un poco de colorete y ... ¡terminado!
Poco después alguien llama a la puerta. Nora corre escaleras abajo en dirección hacia el recibidor.
Abre convencida buscando el rostro de Héctor, pero quién está allí no es él.
-¿Jonathan?
-Nora, ¿pueblo hablar contigo?
-Sí, pasa - Jonathan entra en el salón, se sienta en el sofá más próximo a la ventana.
-¿Quieres beber algo?
-No, gracias, si no voy a quedarme mucho rato, tranquila.
Nora se sienta en el sofá, a su lado.
-Estás realmente guapa, hacía tiempo que no te veía...
-Gracias, sí.. bastante
-Bueno, voy a lo que quería decirte...
-Cuéntame
-Sé que estás saliendo con Héctor, me lo contó ayer
-Esto... yo... quería habertelo contado... pero...
-Sé que no querías que me hiciera daño, Héctor me lo dijo, pero aunque intente evitarlo me duele, porque yo siempre te he querido... y te quiero, pero solo quiero que tú seas feliz, y si así lo eres, enhorabuena, y ¡suerte con él!
-Gracias Jonathan, gracias por entenderme, en serio
Jonathan se levanta del sofá. Admira por última vez a Nora. La abraza a modo de despedida. Ella lo acompaña hasta la puerta, se despiden con un par de besos y Jonathan se marcha calle abajo.

"Todos los días, a todas horas, cada minuto y hasta cada segundo, pienso en ti, no hay nada más que no seas tú y tu dichoso olor, te quiero."
-No me gusta, demasiado cursi, no...
Vuelve a leer lo que hay escrito sobre aquel folio, solo unas líneas, algo de imaginación, y un resultado pésimo.
Rompe el folio. Acto seguido coge otro de debajo de su mesa y comienza a escribir. Sí. Este parece que logra convencerla. Ana mira cada una de las palabras que ha escrito, corrige algunas, pero todo lo demás es perfecto.
En esos momentos suena su móvil. Ana lo coge inmediatamente ya que lo tiene en la misma mesa.
-¿Diga?
-Soy yo, ¿estás haciendo algo?
-No, cariño, pásate por casa si quieres, te espero aquí
-Vale, te quiero
-Y yo
Cuelga. Se levanta de la silla. El folio se ha quedado allí, encima de la mesa. Entra en su habitación pero de repente suena el telefonillo. Debe de ser Antoine, ¡qué rápido!
Abre la puerta y, en efecto, Antoine está allí con un ramo de rosas rojas. Ella se avalenza sobre él y lo besa.
Hoy hacen un mes, que aunque parezca poco, para ellos ha sido el mes más especial de sus vidas.
-Tequiero, Antoine
-Yo tambié, Ana, y mucho - se besan.

lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo 23: Meses

Tanto los meses, como las semanas, los días, las horas, incluso los segundos, son solamente transcurso de tiempo, un transcurso que nos ayuda a cicatrizar, a romper con el pasado, que nos enseña a ser lo que realmente somos en estos momentos.

Un mes ha pasado desde aquel encuentro entre Héctor y Jonathan después de la sesión fotográfica de Jonathan, un mes desde aquella noche que vivieron juntos Ana y Antoine, desde aquellos besos en el cine entre Héctor y Nora, un mes era lo que Nico llevaba viviendo en casa de Sara.

Sí, Nico se había mudado a casa de Sara, los problemas en su casa no hacían más que aumentar, así que ella misma decidió poner una solución a todas las preocupaciones de sus padres: Nico viviria con ella, él la ayudaria en lo que no pudiera hacer, así ambos eran felices, y sus padres no tenían que preocuparse por nada.

-En esta calurosa tarde de Julio me he dado cuenta de algo...
Héctor mira a Nora mientras ella suelta el humo de aquel cigarro recién encendido.
-¿De qué?
-El cielo está más azul que nunca, los pájaros vuelan libremente por ese cielo, sin ataduras, sin comentarios de gente... quiero ser como uno de ellos, quiero estar contigo sin estar dependiendo de lo que puedan decir las personas
-Héctor... estás loco
-No, no lo estoy, y si lo estuviera seria de amor, te quiero Nora
-Héctor... ya te he dicho mil veces que no quiero hacerle daño a Jonathan, tampoco a Nico...
-Porque aún le quieres... ¿y crees que esto es lo mejor?¿Pasar todo el verano quedando todos los días en este lugar para que nadie nos vea?
-A ver, ¿tú eres feliz?¿Eres feliz con esto? Piensalo
-Con estar a tu lado me basta para serlo
-Pues ahí tienes tu respuesta... no hace falta que todo el mundo sepa que nos queremos, una relación es cosa de dos, no de veinte personas, yo te quiero, tú me quieres, no hay más
-Yo te quiero pero tú sigues queriendo a Nico aunque te cueste admitirlo
-Me ofende que pienses eso de mi
-La verdad es que no lo pienso, no siempre, pero hay momentos en los que llego a esa conclusión

Nora deja caer su cuerpo hacia atrás. Deja que su espalda choque con aquel campo en el que pasan prácticamente todos los días Héctor y ella. Solos. Pero juntos...

En un lugar no muy alejado...

se oyen risas en aquella pequeña casa. El salón está lleno de gente, gente con dinero, gente bien vestida.
Entre todos ellos destaca aquel chico con el pelo desaliñado, con su típica ropa, aunque tengo que decir que va más arreglado que de normal.

-Ana, sigo viendome raro
-Antoine estás perfecto

Ana lo besa en los labios. Un ligero beso antes de que sus padres lleguen.

-Así que este es el famoso Antoine - el padre de Ana extiende su mano a modo de saludo hacia Antoine
-Sí, usted debe de ser su padre
-Exacto, el mismo
-Es un placer conocerlo, señor
-Mmm... que educado, me gusta, me gusta

Poco después llega la madre de Ana

-Oh, hola Antoine, ¿cómo va tu madre? Hace días que no la veo
-Hola señora Hurts, mi madre bien, estos últimos días ha tenido que hacer unos recados y por eso no se ha acercado por allí
-Bueno, pues saludala de mi parte
-Lo haré, no se preocupe - Antoine sonrie

Siguen hablando. De cosas intranscendentales, asuntos de trabajo, en fin... de todo un poco.

-Cariño, has estado genial, ¡que bien que ha salido todo! - le dice Ana a Antoine
-Sí, amor, todo ha salido como esperabamos- sonrie

Jonathan camina por la casa, buscando un sitio donde tumbarse, pero nada, no encuentra un sitio en el que esté cómodo.
Prueba el sofá, después la cama, pero nada...

-Este calor está matandome, ¡necesito un aire acondicionado!

Decide ir a Media Markt, allí mira varios modelos, parece que ninguno le convence...
hasta que lo ve, y decide llevarselo a su casa.
Un chico muy amable de allí le acompaña a su casa para después instalarselo y ayudarle con lo que le haga falta.
Llegan a casa de Jonathan y se ponen a montarlo y a instalar todo lo necesario para que funcione.
Una vez todo terminado Jonathan le ofrece una cerveza, por el trabajo que le ha ahorrado, y este acepta encantado.

-¿Y cómo dices que te llamas?
-Hugo, ¿y usted?
-Hablame de tú, por favor... Jonathan
-Encantado Jonathan
-¿Desde cuándo llevas trabajando allí?
-Desde el invierno pasado, me metieron porque conocía mi madre a gente de allí, y no me costó mucho meterme
-¿Y esto suelen hacerlo normalmente? Esto de acompañar a la gente a su casa y ayudarles...
-No, pero tú eres un caso especial- Hugo lo besa...

jueves, 10 de junio de 2010

Capítulo 22: ¿Héctor?

Tarde nublada. Tarde triste, apagada. Parece que va a ponerse a llover de un momento a otro.
Allí está ella, sentada en un borde de los escalones que llevan directamente a la cafetería del instituto. Se retrasa un poco, pero Nora no se pone nerviosa, no cree que la vaya a dejar tirada, no, no es así.
Poco después de la hora concretada llega Héctor pidiendo disculpas por su tardanza, Nora le dice que no ocurre nada y los dos se marchan de allí en el coche de Héctor.
De camino al cine todo son risas, Nora cambia un par de veces la música que Héctor tiene puesta en su reproductor, mientras él hace ver que se enfada con ella por quitarle su música.
Entre palabras y risas llegan finalmente al cine. La sesión de las siete y media. Todavía queda una hora y pico de espera.
Van a un bar que hay dentro del centro comercial. Nora se pide un bocadillo, está muerta de hambre, Héctor prefiere beber algo, por lo que se pide un café.

-Si te parece muy moña puedes decirmelo, no voy a enfadarme
-¿Qué quieres... que devuelva ahora las entradas? - Hécto ríe
-¡Tonto! tampoco eso, pero sí que me lo digas, quiero que seas sincero conmigo
-Y lo soy, la película me gusta, aunque todavía no la haya visto. Puede que preferiria ver otras pero no me desagrada
-Bueno, pues cuando salgas llorando del cine veremos quién es el que prefería ver otras - esta vez es Nora la que ríe.

"Cómo duelen las mañanas resaqueras" es lo primero que piensa Ana en cuanto despierta. Poco recuerda de la noche anterior, de su noche con Antoine. Ana se gira, apoya todo su peso en su lado izquierdo, y lo ve. Antoine está allí, durmiendo. ¡Y con el pijama de su padre!

-Antoine, ¿qué haces aquí?
-Mmmm...
-Antoine, ¡despierta!
-¡¿Qué, qué pasa?!
-¿Qué pasó anoche?
-Bueno, bebimos, algún que otro beso tonto, me invitaste a tu casa porque tus padres no estaban, pero no, no pasó nada, tranquila
-¿Seguro?
-Te lo prometo. Si quisiera hacer algo contigo me esperaría a que no estuvieras borracha, me gustaría que te acordaras - Antoine sonríe
-¡Bobo! - y Ana le pega. Acto seguido Antoine la besa, y se pierden allí, entre aquellas sábanas, en una casa en la que no hay nadie, solo ellos, solo dos enamorados que a penas se conocen pero que entre ellos hubo esa química desde el principio.

Nico enciende su ordenador. Entra directamente al messenger, busca a Nora, sí, le apetece quedar con ella. Pero allí no está. Sara empieza a hablarle pero Nico le dice que tiene unas cosas que hacer.
Sara no os creais que era una chica fea, ni pesada ni cosas así, todo lo contrario. Era una chica bastante extrovertida, de tez blanca, algunas pecas cubrían su rostro, morena, algo bajita pero eso la hacía especial.
Pero Nico por mucho que no quisiera o por mucho que le costara aceptarlo, a la que realmente quería y había querido desde que la conoció era a Nora. Cuantísimas noches, antes de conocerla, había soñado con el primer encuentro... imaginaba sus ojos azules cada día, le gustaba imaginar también su pelo castaño algo oscuro, era bastante alta, sí, pero a él no le importaba, ya que la superaba aunque no fuera por muchos centímetros.
Nico da la vuelta a la silla de ordenador y ve su cama. Está llena de trastos, ropas malolientes y otro tipo de objetos. Decide arreglarlo todo un poco para que su padre no se cabrée con él cuando llegue a casa.
Nico solo tenía a su padre. Su madre murió cuando él a penas tenía dos años. Fue una pérdida bastante dura para su padre, ya que habían pasado muchos años juntos antes de tener a Nico.
Su padre solía preocuparse por él. No era el típico padre que sale en las películas pasando de su hijo, no, este le daba el cariño por los dos, por él y por su madre.

-¡Vamos, va a empezara ya! ¡Quiero comprar palomitas!
-¡Qué exigente eres! Venga, vamos ya
-¡Tú eres tonto!
-Menos que tú, guapa
-¡No intentes alagarme, gañán!
-Verdades, señorita, verdades
-Mentiras, solo son eso... ¡mentiras!
-Nora...
-¡Va, es la sala 6, corre!
-Pero Nora...
-No quiero tener que arrastrarte por todo el cine... ¡va!
-Vale, voy...

Una sala normal. Ni demasiado grande ni demasiado pequeña. No está mal para lo barata que les ha salido la entrada.
Se sientan en una fila del final. La sala no está muy llena, ya que hacía varios días que la habían estrenado.

-Nora...
-¿Qué quieres, Héctor?
-Si te digo algo... ¿te enfadas?
-¿No te gusta la película? ¡¡Lo sabía!! - toda la gente se gira inmediatamente hacia donde están Nora y Héctor - perdón.
-No, lleva la mitad, y no está tan mal
-¿Entonces...?
-Creo que me estoy enamorando de ti...
-¡¿Cómo?!
-Pues eso, que me gustas lo suficiente como para tener el valor de poder decirtelo
-Pero... yo...

Héctor no la deja hablar y la besa. Pero Nora no se aparta. "Mmm... no besa mal el chico" piensa.
Siguen viendo la película entre algún que otro beso. Nora ha decidido vivir esta tarde con Héctor, mañana no se sabe lo que pasará, pero si hoy tiene que disfrutar de esto, disfrutará.

pd: ¡vive el momento!

Capítulo 21: Fotógrafo

-Sara, tengo que irme, mis padres no sabían que no iba a ir a cenar
-Tendrias que haberlos llamado
-Bueno, se lo explicaré cuando llegue. No creo que me digan nada. ¡Nos vemos mañana!
-Vale, ya te llamaré.

Nico tenía 20 años, estaba estudiando informática en la universidad.
Sara también tenía 20 años pero no estudiaba informática, aunque sí que iba a la misma universidad.
Nora tenía 17, iba a primero de bachillerato, ciencias. Quería estudiar psicología.

Apaga su cámara. Ciento treinta fotos nuevas. Momentos, gente, calles...
Al menos no ha pensado en ella. Aunque la quiere. Pero tiene que asumirlo, no hay más.
Entra en el Starbucks. Una mañana nublada. Oscura. Apagada. Como él. La noche anterior prácticamente no había dormido, no podía. Se había pasado toda la mañana haciendo fotos, fotos con un oscuro cielo de fondo.
Pide un frapuccino, caramelo. Se sienta en uno de aquellos sofás tan cómodos. No hay mucha gente. Gente que sale del trabajo para descansar y almuerzan allí.
Un chico de pelo largo entra entonces por la puerta.
Pide un frapuccino de chocolate. Se sienta en frente de Jonathan, pero este no se da cuenta.

-Hola Jonathan - Jonathan levanta la mirada de la mesa
-Héctor, ¿cómo estas?
-Bien, bien, ¿tú qué tal?
-Bueno, no demasiado bien...
-¿Problemas con alguna chica?
-Nora...
-¿Nora?
-Sí, ¿te acuerdas de ella? Te la presenté hace tiempo, ¿no?
-Sí, me acuerdo
-¿Por qué te has sorprendido?
-El otro día estuve con ella, bueno, ayer mismo. ¿Estuvisteis juntos?
-Sí, varios meses. ¿No te comentó nada?
-No, acabo de enterarme

Héctor prefiere ocultarle que le había mandado aquel mensaje a Nora para ir al cine. Con Nora. Su ex. La chica por la que él ahora estaba mal.

-Jess, ¿tienes los ejercicios de inglés?
-No Maria, no los tengo. ¿No los has hecho?
-No

Nora mira a través de la ventana mientras la profesora de matemáticas habla. Llueve. Los árboles que rodean el instituto están mojados. La gente pasa corriendo por la calle para no mojarse.
Nora piensa en la película qué ver con Héctor. ¿Perdona si te llamo amor? Quizás le guste. Puedo acabarme el libro en castellano y esta tarde ir a ver la película. Sí.
Nora saca el móvil del estuche. Escribe un mensaje.

"¿Perdona si te llamo amor? Si prefieres otra dimelo. Es que a mi me gustan bastante las románticas. Nora"

Nora se gira. Marcos mira fijamente a Paula mientras esta escribe lo que la profesora dicta.

Héctor recibe el mensaje.
Saca el móvil. Jonathan intenta leer el mensaje, pero no lo logra.

"Vale, o si prefieres lo miramos allí, por si vemos otra. ¿Paso a por ti cuando salgas o voy a por ti a tu casa?"

"Ven a por mi a la salida. A las cinco salgo. Te espero aquí. ¿Sabes dónde está?"

"Sí, pasaré a por ti. ¡Un beso!"

Jonathan mira a Héctor.
-¿Quién era?
-Una amiga, estaba haciendo planes para esta tarde
-¿Amiga? - Jonathan enarca una ceja
-No seas mal pensado, es solo una amiga
Jonathan ríe.

Poco después se marchan de allí. De camino a casa de Héctor, Jonathan va enseñandole las fotos que ha hecho esa misma mañana. Las comentan y siguen andando, sin dejar de hablar de cosas pasadas, presentes, futuras...
Ambos suben a casa de Héctor. Su hermano los recibe nada más llegar. Un chico simpático, un año más mayor que ellos.
Entran en la habitación de Héctor, una habitación bastante ordenada, paredes blancas.

-¿Ese era tu hermano?
-Sí, ¿por?
-¿Cómo se llama?
-Oliver
-Parece simpático - sonríe
-Si quieres hablar con él, su habitación es la del fondo
-No, otro día

Y siguen allí, hablando, riendo, haciendo cosas típicas de una mañana entre amigos.

Capítulo 20: Sandra

Noche cerrada. Noche oscura.
Alli está ella, esperándolo. Se pierde en el bullicio de la gente, en el ir y venir de aquellos grupos de personas que pasan prácticamente al lado suyo pero que nisiquiera se fijan en que ella está allí.
Grupos de gente de todas las edades. Viernes.
Ana busca su moto entre toda aquella gente, entre todos aquellos coches. Busca una moto junto a su cuerpo, un cuerpo que impresionaba.
Antoine habia estado iendo al gimnasio estos dos últimos años, era normal que ahora estuviera así.
Mira a derecha e izquierda pero no aparece.
Una moto negra para frente a ella, en la acera más cercana. Se queda mirándola, pero no es su cuerpo el que ve bajar de aquella moto. Desvía la vista hacia otro lado de la calle todavía esperándolo.
Han pasado ya diez minutos de la hora concretada. No, Ana, no te desesperes, vendrá, te lo ha dicho, piensa en que si no viene no pasa nada, y si viene pues genial, ya está. Pero mejor no le des vueltas.
Por detrás de Ana aparece un chico. Éste le tapa los ojos.

-Adivina quién soy- la voz la reconoce, supone que será Antoine
-¿Antoine?
-¿Quién es Antoine?

Ana se gira y lo ve allí. Jorge. No, no era Antoine. Pero... ¿qué hacia Jorge allí?

-¿En tan poco tiempo te has olvidado de mi voz y hasta de mi nombre?
-Jorge, ¿qué haces aqui?
-Pasaba, te he visto y me he parado para saludarte. ¿Has visto mi nueva moto?
-¿Cuál?
-Aquella de enfrente, ¿a que es bonita? Último modelo. Me la compré ayer mismo. Hoy es mi primer día con ella, ¿te gusta?
-Sí, no está mal... sabes que a mi las motos... pero bueno, me gusta- Ana sonrie
-¿Quieres que te lleve y damos una vuelta?
-Estoy esperando
-¿A quién?
-Jorge, no es asunto tuyo. Hace semanas que dejó de serlo.
-Vale, captado. Si tu cita te deja tirada tienes mi número, voy a por ti donde quieras.
-Puedo cogerme un taxi si no viene
-No, yo te llevo, no me cuesta nada
-Vale, si necesito algo te llamo
-Por cierto, ¿viste el mensaje?
-Sí
-Y... ¿has pensado algo?
-No, Jorge, no he pensado nada

Justo en esos momentos aparece Antoine. Aparca su moto roja junto a la acera donde están Ana y Jorge. Los mira y camina hacia ellos.

-Ana, ¿te está molestando este tío?
-No Antoine, este es Jorge, mi ex

Jorge se queda paralizado por un momento. Ana le está presentando a un tío que él no conoce de nada, y encima se lo ha presentado como su ex.

-Antoine
-Jorge - ambos se dan la mano
-Bueno Ana, ¿vamos?
-Sí, Jorge... ya hablaremos
-Ya sabes, si necesitas algo, donde estoy
-Sí. Vamos Antoine
-Encantado
-Lo mismo digo

Suben en la moto de Antoine. Y se pierden en aquella calle. En la oscuridad de la noche. Mientras Jorge los observa. Mientras se queda alli bloqueado, sin poder hacer ni decir nada, solamente aceptar que esta vez ha sido él quien ha perdido.

-Tengo un nuevo vestido, rojo- Jessi está como loca. La noche anterior había quedado con Diego. Éste le habia comprado aquel vestido. Un vestido bastante caro, pero también bonito.
-¿Como te lo dió?
-Fuimos a cenar, al Pans, sí, lo sé, no es un sitio demasiado apropiado ni demasiado elegante para ir a celebrar los tres meses, pero bueno... el caso es que luego me llevó a la playa, super romántico todo, y me regaló el vestido
-¿Tú le regalaste algo?
-No, tía, no tenía nada preparado, quedé más mal... aunque él me dijo que no importaba, pero aun así me siento mal...
-Jess, no te preocupes, seguro que no le importa, ¿y si se lo haces más tarde?
-Intentaré encontrar algo que pueda gustarle y se lo regalaré, sí.
-Bueno Jess te tengo que dejar, mi hermana enseguida vendrá, ya sabes como es, y mis padres no creo que tarden mucho. Mañana nos vemos.
-Sí, hasta mañana Nora

Cuelga el teléfono. Se sienta en su mesa y saca los libros de dentro de su mochila. Empieza a hacer los deberes. Sociales. Matemáticas. Inglés. Una mezcla de asignaturas, todas para mañana. Pero antes de que su hermana llegue ya ha terminado.
Ha llegado más tarde de lo que esperaba.

-¿Hay alguien en casa?
-Sí, no he ido a ningún sitio, te toca aguantarme- Nora rie
-No tengo tiempo para aguantarte, tengo deberes
-¿A estas horas y con deberes? Si mamá se enterase estabas muerta
-Pero no se va a enterar porque nadie va a decir nada
-Chantageame
-Va, no te molestaré en toda la noche
-Bueno, me sirve
-Entonces me voy a hacerlos

Carol se mete en su habitación y también hace los deberes.
Mientras tanto Nora se va al comedor, enciende la tele, no hacen nada, así que coge su móvil. Ningún mensaje. Cinco minutos más tarde recibe uno.

"Nor, vamos a irnos este finde que viene a Madrid de concierto, ¿te vienes? Todavía tenemos que informarnos y pillar hotel y todo pero por lo demás todo bien, no es muy caro. Vente anda, ¡no puedes perdertelo!"

Paula.
Poco después recibe otro mensaje. Mientras escribe la contestación a este.

"Chica de los deberes, voy mañana al cine, todavía no se qué película voy a ver, ¿te vienes conmigo y la elegimos?
Si no quieres dimelo tranquilamente. Besos. Héctor."

Nora mira atónita el mensaje de Héctor. ¿Quiere que vayan juntos al cine? Bueno, al fin y al cabo, tampoco le parece tan mala idea. Peor es quedarse en casa.

"¿A un concierto? Tendré que preguntarlo. Por mi no hay problema, el problema son ellos, mis padres. Los convenceré, no te preocupes."

"¿Mañana? Vale, no tengo nada mejor que hacer. Y tranquilo que no te llevaré a ver ninguna de dibujos, o tal vez sí jaja. Un beso, Nora."

-¿Era tu ex?¿Que hacia contigo?
-Estaba esperándote. Entonces ha llegado él y hemos estado hablando. Nada más.
-¿Ningún problema?
-No, no te preocupes- Ana sonrie
-Agárrate bien, no quiero que te pase nada
-No puedo abrazarte más fuerte, parece que me han pegado con cola a ti
-¿Siempre vas a estar así de pegada a mi?
-No, no soy tan pegajosa, ¿por?
-Porque no me desagradaria
-¿Por qué estamos parados?
-Porque ya hemos llegado
-Llevamos cinco minutos parados aquí
-Sí, es que no queria que te soltaras

Ana se quita el casco y baja de la moto. Antoine hace lo mismo.
En cuanto baja de la moto se queda a un paso de Ana. Esta lo mira. Mira aquellos grandes ojos, los ojos que la enamoraron.

-Vamos, no tenemos toda la noche - dice Antoine bromeando
-Sí
-A ver, que sé que soy guapo, pero que no quiero estatuas con mi figura ni mi nombre
-Venga va, entremos, mejor será
Antoine rie.

Una cena amena. Conversaciones sobre Nico, sobre sus amigos, sobre Ana y su vida, sus estudios, los problemas que ha tenido, sus amigas, Jorge...

-Yo solo he tenido una novia. Sandra. Estuve tres años con ella. Era cuatro años menor que yo. Pero aun así la queria.
La conocí en el taller de mi padre. Un día cuando estaba yo trabajando con él entró ella con su hermano, un tipo bastante arrogante, un par de años mayor que yo. Queria que le arreglase la moto mi padre, cosa que hizo. Mientras mi padre atendía a su hermano yo estuve hablando con ella. Nada importante.
Poco después de conocerla me enteré de que estaba saliendo con mi amigo, Pedro. Empezaron a salir a la semana o así de conocerme. Pero no los presenté yo, también se encontraron, bueno, más bien coincidían en amistades.
Pero al poco tiempo de estar con él ella se cansó. Aunque siempre es él quién las acaba dejando, esta vez fué distinto.
Cuando lo dejaron Sandra empezó a hablar bastante conmigo, ya que yo la escuchaba, era el mejor amigo de su ex...
Hasta que un día, después de tanto hablar, quedamos.
A mi me había gustado desde el primer momento en el que había entrado por aquella puerta, desde el primer instante en que la ví. A ella le costó más. Fue enamorándose poco a poco de mi. A partir del día aquel que quedamos empezamos a salir.
-¿Por qué cortasteis?
-Porque ella se enamoró de Nico, aunque Nico la rechazó, pero ya era demasiado tarde para que lo nuestro volviera a ser.
-Oh, lo siento...

Capítulo 19: Vidas ajenas

Cuando no sabes qué hacer, cuando no sabes dónde ir, cuando no le encuentras sentido a nada... es en estos momentos cuando te das cuenta de que estas sola.

Llega al parque. Observa cada uno de los bancos que ve. Se sienta en el más cercano a la fuente. Le apetece pensar, le apetece perderse en el silencioso ruido de aquel parque, alejado de todo cuanto le rodea diariamente.
Mira el móvil. Lee un mensaje antiguo de Nico.

"Nora, sabes que me caes muy bien, ¿no? Pues esto que voy a decirte no quiero que cambie nada entre nosotros. Me gustas. Ni se ni por qué, nisiquiera sé cuando me he empezado a enamorar de ti. Pero cada vez que te conectas, no puedo describir lo que siento... No te vuelvas fría conmigo por esto."

Sonríe. "Que tonto" piensa.
Ahora yo también estoy enamorada de ti, Nico. Y me duele verte con ella, ¡claro que me duele! Me sentí impotente ayer cuando me dijiste que seguías con ella, que no ibais a separaros. Y Jonathan... ya no siento nada por él. Ya no siento lo que sentí hace tiempo. Quién realmente me gusta eres tú. Te quiero Nico.
Cierra el móvil. Coge la mochila, que estaba puesta a su lado en el banco. Saca un libro, lo mira, lo abre y comienza a leer. "Perdona si te llamo amor". Niki. Alex. Elena. Las Olas. Una bonita historia. No le queda mucho para acabarlo.

-¿Nora?- Nora se queda paralizada. Una voz masculina. Pero no es Nico. Tampoco Jonathan. Se gira. Pero no lo reconoce.
-¿Te acuerdas del día del botellón? El amigo de Jonathan, Héctor
-¿Te has hecho algo en el pelo?
-Sí- rie- bueno, me lo dejé largo hace tiempo. Cuando tú me conociste lo llevaba corto.
-Quizá por eso no te haya reconocido, ¿quieres sentarte?
-Bueno, no quiero molestar.
-No, no molestas. Sólo estaba leyendo. Siéntate tranquilo - Héctor se sienta mientras Nora aparta la mochila.
Mete el libro dentro de ésta. Deja la mochila en el suelo, junto a sus piernas. Cruza las piernas. Héctor está a su lado. Su postura es normal. Se sienta mirándola a ella. Comienzan a hablar. Lo que ha pasado desde que se conocieron hasta ahora. Cuentan sus proyectos. Un poco de todo.
Hablan de cualquier tonteria, cualquier cosa que surja.
Nora se siente cómoda con él, siente que es ella misma cuando está a su lado.
Continúan hablando. Van a un bar. Él pide una coca cola, ella una fanta. El camarero no tarda mucho en traerles lo pedido. Un chico bastante simpático. Bromea con ellos un par de veces antes de meterse dentro del bar.
El día es soleado. Un bonito día de primavera. Con el típico calor de esta estación.
Él lleva una camiseta blanca. Un símbolo de algún grupo aparece en su camiseta. Pantalón vaquero.
Ella... camiseta de tirantes. Rosa. Regalada por su madre no hace mucho. En esos momentos le viene la imagen de Nico. Ella se puso aquella camiseta rosa el primer día que quedaron.

Nico sigue sentado a su lado. Mirando al techo. A alguna parte de aquel techo blanco. Ella despierta. Lo mira.
Él no se da cuenta de que Sara ya se ha despertado. Ella se da la vuelta, pone su cabeza en las piernas de Nico. Nico baja la mirada y la ve. Aquellos ojos tan grandes marrones que la caracterizan no dejan de mirarlo.

-Al fin te has despertado, creeía que te quedarias así toda la tarde
-¿Qué hora es?
-Las ocho y media
-¿Tanto llevo durmiendo? ¿Qué has estado haciendo?
-Pensar- y vuelve a levantar la vista hacia un punto de la nada
-¿Qué has pensado?
-En todo esto, en nosotros
-Puedes irte cuando quieras. No te estoy obligando a quedarte.
-Lo sé. Te quiero Sara, no voy a marcharme. Nunca.
-Gracias Nico. Te amo. Sin ti no sé lo que haria, te lo juro. Eres algo muy importante en mi vida.
-No tienes nada que agradecerme. Lo hago porque te quiero, y en eso consiste todo.

Sara levanta la cabeza y logra alcanzar los labios de Nico. Se pierden en un largo beso, lleno de amor, remordimientos...

-¡No te metas conmigo! - Nora rie
-No me estoy metiendo contigo. Acepto tus gustos. Pero pasarte tardes enteras viendo dibujos animados...- ahora Héctor también rie.
-Son tardes aburridas, en las que no tengo cosas mejores que hacer- Nora saca la lengua
-¿Sabes...? Eres muy simpática
-Y tú muy pelota. ¿Que quieres... enamorarme? - rie
-Quizá...

Nora mira el reloj. Las ocho y media. Es tarde. Todavía tiene deberes pendientes. Le da un par de besos a Héctor y se va corriendo hacia el autobús, casi perdiéndolo.

Coge una silla. Sí, con esa podrá alcanzar perfectamente su cámara. La pone al lado del armario, sube a ella y coge su cámara. Esta está llena de polvo, se lo quita un poco y la enciende. Todavía tiene bateria.
Se dirige hacia el comedor, ve su móvil alli tirado en medio del sofá, lo coge y enciende la pantalla.
En su pantalla tiene un mensaje que le avisa de que tiene un mensaje de voz. Lo escucha. Nora.
Acaba de escucharlo. Deja el móvil donde estaba. Con su cámara en su mano derecha sale de su casa. Dejando atrás todo lo pasado, dejando atrás su móvil, dejando atrás aquel mensaje, dejándola atrás a ella.

Nora llega a su casa. Su hermana está alli, esperándola.

-¿Dónde estabas?
-He ido a leer un rato, ¿vas a salir?
-Sí, mis amigas llevan esperandome hace rato, estaba esperándote porque se te han olvidado las llaves
-Las llaves... ¡es verdad! Gracias, peque- Nora sonrie, mientras que Carol la mira con cara de descontento
-Soy solamente dos años menor que tú, ¡no tienes derecho a llamarme peque!
-Para mi siempre serás mas pequeña que yo, así que te quedas con peque- Nora rie
-Me voy, ¡no te aguanto más!- cierra la espalda detrás de ella haciendo ver que está indignada.
-Vale, amor, te quiero, no llegues tarde- Nora rie sola.

"Te echo de menos. ¿Te acuerdas del día en el que te dije que estaba enamorado de tu piel? Pues ahora es cuando más la echo de menos. Quiero volver a pasar contigo todos y cada uno de los momentos que pasamos, siento haberme comportado así, solo quiero que me perdones, que dejemos mis dudas y mis miedos atrás y volvamos a ser lo que un día fuimos. Ana te quiero. Contestame cuando lo leas, o cuando te apetezca. Yo seguiré esperándote."

Ana lo vuelve a leer. Jorge. Suspira. Deja el móvil en su mesa. Sale al balcón. Apoyada en la barandilla observa los movimientos de la gente que pasa por la calle.
¿Tendría que contestarle?¿Volver con él?
En esos momentos recibe otro mensaje. Nico.

"¿Te pillo ocupada? Te acuerdas de Antoine, ¿no? El chico que te presenté el otro día. Mi amigo. Me ha pedido que te diga si podeis quedar para tomaros algo. Si no quieres dimelo, yo puedo decir a él que no puedes o cualquier cosa. Un beso"

"¡Nico! Por supuesto que me acuerdo, ¡qué ojos tenía tu amigo! Creo que no es necesario que te inventes ninguna excusa ni que me cubras, la verdad es que me apetece quedar con él, dale mi número si quieres o dame a mi el suyo y que me llame o lo llamo."

"Aquí lo tienes. ¡Suerte Ana!"

Decide llamarlo.
Antoine está en el taller con su padre. Arreglando motos. Su móvil está apoyado sobre una rueda tirada alli en el suelo. En cuanto oye las llamadas corre hacia el móvil.
Tropieza con unas cuantas ruedas más que también están tiradas en el suelo, junto a la otra, pero al final logra alcanzar el móvil.
En la pantalla sale un número que no conoce pero aun así contesta.

-¿Diga?
-¿Antoine?
-Sí, soy yo, ¿quién es?
-Ana, ¿te acuerdas de mi?
-La amiga de Nico, sí, me acuerdo
-Me ha dicho Nico que querias quedar conmigo
-Nico es un bocazas, no le hagas caso, se mete donde no le llaman
Nora rie
-De todos modos yo también queria quedar contigo, pero llamar a Nico aposta para pedirle tu número me parecía un poco feo
-Yo también tendría que haberle pedido tu número
-Pero bueno, no importa. ¿Quedamos esta noche?
-Conozco un buen pub por aqui cerca, ¿vamos?
-Vale, quedamos a las 10 en la puerta de la cafeteria, ¿te viene bien?
-¿Prefieres que pase a por ti en mi moto?
-Como quieras. Toma mi dirección. Te espero aquí.
-Vale, no tardaré. Un beso, guapa.

Capítulo 18: Algo inesperado

-Estoy enferma
-¿Un constipado?
-No
-Entonces...¿de qué se trata?
-Veras, yo...

Su madre entra en la habitación. Se tumba en la cama simulando que está pensando, lo último que quiere es que su madre la vea hablando con un espejo.

-Hija, te dejo aqui estas dos camisetas, guardatelas.
-Vale, mamá, ahora lo hago.

Y la madre de Sara abandona la habitación.
Sara se levanta y se situa enfrente del espejo, mira su camisa roja, su camisa de la buena suerte. Dentro de media hora Nico vendrá, tendrá que contarle todo lo que ahora mismo ha intentado contarle al espejo, sin resultado alguno. Tendrá que armarse de valor y tomar una decisión. La decisión más importante que ha tenido que tomar hasta ahora.

Nora mira el reloj. 4:30. Está en su casa.
Mira el techo. Sin novedad alguna. ¿Qué espero encontrar en el techo? Es estúpido...

Jonathan... tengo que hablar con él. Sí. Quizá más tarde lo llame. Quizá no. Depende de lo que ocurra de aqui a un rato. Por una parte me gustaria llamarlo y poder contarle lo que está pasando con Nico, decirle que por él siento algo, pero que no se parece a lo que siento por Nico. Pero por otra parte tengo miedo de su reacción. Tengo miedo de hacerle daño.
Siempre ha sufrido. Siempre ha sido él quién ha sufrido en todas las relaciones.
A quién le han dejado...
Pero tampoco podía verse forzada a sentir algo que ya no sentia por él.
Vale que lo había querido en su tiempo, pero ahora su corazón estaba ocupado por Nico.

-¿Si?
-Soy yo, Nico, ¿subo?
-Sí, sube, mi madre acaba de irse, no hay nadie.
-Vale, no tardo

Sara espera impaciente. El ascensor parece ir más lento que nunca. Se muerde las uñas mientras que Nico sube. Observa el ascensor subiendo y bajando, Nico todavía no lo habrá cogido. Sigue mordiendose las uñas. Cada vez está mas nerviosa.
Hasta que al fin aparece.
Sara le da un leve beso en los labios y le invita a entrar. Entran en su casa, Sara camina hacia la cocina mientras le dice a Nico que la espere en el comedor.
Nico comienza a observar los cuadros del comedor. La televisión. Los muebles. Incluso esa pequeña figurita que había al fondo de la sala.
Sara viene cargada con una bandeja llena de comida y dos botes de coca-cola.
Nico coge uno, Sara el otro. Empiezan a comer todo lo que Sara ha traido en esa bandeja. Desde palomitas hasta cheetos, dulce, salado, hay de todo.
Comienzan a hablar. Temas sin transcendencia alguna. Temas simbólicos. Temas que se suelen sacar cuando quedas con cualquier persona. Un "¿que tal el día?" o un "¿y con tus amigas/os qué tal?".

-Nico, tengo que contarte algo
-Cuentamelo, sabes que puedes confiar en mi
-Sí. Ahi va... estoy enferma
-¿Enferma? ¿A qué te refieres?
-No es un constipado, tampoco es algo que pueda curarse en cuatro días. Esto es serio.
-Sara, estas empezando a asustarme
-Tengo cáncer
-¿Cáncer? - Nico abre la boca lo máximo que puede, los ojos parece que se le van a salir del sitio. No puede creerse aquello que le acababa de decir. Sara estaba enferma y él estaba pensando en dejarla, en abandonarla e irse con otra. En irse con Nora. Y estaba tan feliz por ello. Pero ahora no podía. No podía dejarla sola. No podía hacerle aquella putada, estar enferma y encima tu novio dejarte.
-Sí... Nico, quizá seria mejor que lo nuestro no siguiera, no quiero ser una carga para ti, no quiero que tengas que estar las 24 horas del día pendiente de mi, o que dejes a tus amigos tirados por mi culpa. Lo último que quiero es eso. Quiero ser tu amiga, poder llamarte de vez en cuando y decirte que pases un día conmigo, quedar una tarde para tomar algo. Pero no puedo ser tan egoísta y decirte que te quedes conmigo, que te pases días enteros junto a mi. No.
-Sara, no quiero que lo dejemos. No quiero dejarte así. Yo te quiero y quiero estar contigo cuando más me necesites, quiero pasarme las 24 horas del día aqui si es necesario. Estar siempe a tu lado. No te sientas egoísta por ello. Es algo que quiero hacer. No me veo obligado a nada. Te quiero Sara y voy a estar siempre aqui.

Sara besa a Nico. Es un beso apasionado, un beso con ganas.
Nico se arrepiente de lo que acaba de hacer, de lo que acaba de decir. Pero como bien ha pensado antes, no puede dejarla tirada en este momento.
Sara deja de besarlo, siguen comiendo, siguen hablando.

-Discúlpame un momento, tengo que llamar
-Vale, te espero aqui

Nico se va a la habitación de Sara. Saca su móvil del bolsillo del pantalón y decide llamar a Nora. Nora no lo coge. Vuelve a intentarlo...

-¿Nico?
-Nora, tengo algo que decirte
-¿Te ha dejado?¿La has dejado? Venga, ¡no me dejes con la duda!
-No y no
-¿Cómo?¿Entonces qué ha pasado?
-Sara y yo seguimos juntos. Está enferma...
-¿Como que está enferma?
-Sí, tiene una enfermedad
Nora se queda en silencio.
-Cáncer, tiene cáncer
-Oh, no... no me lo esperaba, buff, lo siento...
-Nora, sabes que te quiero, no te pido que me esperes, no me lo merezco, yo solo me he buscado todo esto, si no me hubiera ido de aquel hospital... si no hubiera empezado a salir con ella... ahora todo sería correcto. Yo estaria contigo, estariamos juntos. Te quiero, pero no tengo derecho a pedirte que me esperes, conocerás a alguien mejor que yo, lo sé.
-Nico, te esperaré todo el tiempo que haga falta
-Tengo que colgarte, ya hablaremos en otro momento, te quiero
-Yo también

Nico cuelga. Vuelve a la habitación donde estaba Sara. Se ha quedado dormida. Intenta no hacer el mínimo ruido. Coge una manta y la tapa para que no se resfrie. Se sienta al lado y comienza a pensar.
Llega a la conclusión de que tiene que quedarse con ella, por mucho que le cueste abandonar a Nora, alejarse de ella. Pero es su destino, él eligió estar con Sara y ahora es lo que le toca.
Puede que Nora me espere, quizá se vaya con Jonathan, quizá no quiera saber nada más de mi después de esto. No lo sé...

Tira el móvil contra la cama. Empieza a maldecir todas las cosas que le vienen a la cabeza. Grita, grita sin más, nadie la va a oir, no hay nadie en su casa.
De repente se pone a llorar. Las lágrimas empiezan a brotar en sus ojos sin ella poder hacer nada para detenerlas. Mira el reloj, las siete.
Decide llamar a Jonathan.
Un tono, dos, tres, cuatro... nada. Le deja un mensaje de voz.

"Jonathan, preferiria decirte esto cara a cara o al menos hablándote. Yo estoy enamorada de Nico, tú me gustas, pero no del mismo modo en que lo hace Nico. Creo que lo nuestro ya no puede ser, quizá sea mejor que tú sigas tu camino, yo seguiré el mio, encontraré algo que hacer.
Nico se ha ido con Sara, su novia, asi que supongo que ya no queda nada que hacer. Intentaré seguir este camino sola. Necesito pensar. Si consigo darme cuenta de algo antes de que sea demasiado tarde te lo haré saber. No olvides que me tienes aquí para todo lo que quieras, que yo soy tu amiga, que puedes contar conmigo.
Chao Jonathan."

Cuelga.

sábado, 17 de abril de 2010

Capítulo 17: Casualidades

"Tengo que hablar con Sara"
Es lo único en lo que piensa Nico en todo el ensayo. Mientras toca aquella guitarra que tanto le gustaba pensaba en Nora, en Sara y en lo que tenía que hacer.

"Tengo que hablar contigo. Es importante.
¿Podemos quedar?"
Sara mira al teléfono. Ya ha leido cinco veces el mensaje. No sabe si enviarselo o no, si contarselo o guardarselo para ella.
"¿Lo dejo?"
pero está llena de dudas, no sabe que hacer. Seria lo mejor para él pero ella no podría vivir sin él, aunque él tampoco podria vivir con ella estando asi.
Lo envia. Acto sdeguido cierra los ojos y se deja caer sobre su cama.
Esperando una respuesta.


Nuevo mensaje.

-Un momento chicos, mensaje.

Nico deja de ensayar y se acerca a su mochila.
Consigue sacar su móvil de entre todos los trastos que lleva en su mochila.
Sara.
Lee el mensaje y responde:

"¿Quedar cuando?"

Se sienta en el sillón donde estaba la mochila y espera el mensaje de Sara.

"¿Puedes esta tarde?"
"Sí, por el momento no tengo nada que hacer"
"Perfecto entonces, ¿vienes a mi casa?"
"Sí, a las seis estoy alli."
"Vale, no tardes jaja"
"No lo haré, te quiero"
"Yo mucho más, Nico"

Nico cierra el móvil. Vuelve al ensayo.


Sara deja el móvil a un lado y coge un libro.
Se pone a leer. Crepúsculo. Sí, la película le gustó y le apetecia leerse el libro, asi que su madre se lo compró no hace mucho.


Jessi lanza la pelota hacia arriba, la golpea y acaba en la cabeza de Sara. Esta está sentada en la toalla, sobre la arena pero no tarda en levantarse para correr detrás de Jessi.
Nora y Paula siguen hablando tranquilamente sentadas en la toalla. Nora saca un paquete de chicles y se mete uno en la boca, después le da uno a Paula.

-¿Diga? - Nora descuelga
-Nora, soy Nico. Esta tarde he quedado con Sara...
-¿Me llamas para decirme que has quedado con tu novia?
-No, calla, dejame hablar
-De acuerdo, habla
-He quedado con ella para hablar. Me ha mandado un mensaje antes para quedar y hablar. Si me deja ella no sufrirá. Será mejor.
-¿Piensas dejarla? Pero si la quieres...
-No, Nora. Te quiero a ti, no a ella.
-Está Jonathan, Nico...
-Lo sé. Bueno, tengo que colgar que los del grupo empiezan a mirarme mal- y rie
-Vale Nico, ya me contaras, ¡pasatelo bien!
-¡Lo mismo digo!

Nico cuelga y vuelve con sus amigos. Todos le preguntan con quién estaba hablando. Empiezan a bromear. Toman sus batidos. El de Nico es de plátano, su preferido.
Entra alguien por la puerta. Todo el mundo se gira y ven como entra una chica, una chica bastante alta.
La chica se queda mirando aquel grupo de amigos. De repente ve que alli está Nico y se acerca.

-Nico, ¿como estas? - mientras, le da dos besos
-Hola Ana, bien, aqui con mis amigos, ¿tú que tal?
-Bien, he vuelto a casa de mis padres. No se lo han tomado tan mal, me esperaba yo más - y rie
-Me alegro muchisimo, en serio
-Gracias, Nico. Disculparme pero tengo que irme. Adiós chicos.
-Vale Ana, ¡cuidate!

Antoine le da un codazo a Nico mientras le dice que a ver cuando se la presenta. Nico llama a Ana antes de que esta salga por la puerta de la cafetería.

-Ana, ven un momento. Quiero presentarte a un amigo

Ana se acerca mientras Antoine le dice todo tipo de insultos a Nico. En el fondo está encantado. Está deseando que Nico se la presente.
Cuando Ana ya está lo suficientemente cerca, Nico los presenta.
Ana se queda asombrada al ver a Antoine. Antes, a simple vista, nisiquiera se habia fijado en él. No lo habia visto.
Ana se pierde en aquellos ojos marrones que tiene Antoine. Antoine se pierde en la melena rubia de Ana. Se dan dos besos. Cruzan un par de palabras, seguramente más. Los dos sonrien.

-Tengo que irme, como os he dicho antes tengo un poco de prisa. Ya nos vemos otro día, ¿vale?
-Vale
-Adiós chicos

Antoine se despide de ella mientras se pierde en el espesor de su pelo. Mientras observa su cuerpo marchandose. Su contoneo lo deja todavía más alucinado.

-Tío, me encanta esa chica, ¿donde la habias metido?
-La conocí en un bar, la vi deprimida y me acerqué a ella
-Es preciosa, tío. Tienes que conseguir que quedemos ella y yo
-¿No tiene amigas?- grita Pedro de repente
-Sí. Y no, no conozco a sus amigas, pero supongo que tendrá, todo el mundo tiene, ¿no?
-Bueno, hay gente que no, quién sabe
-Se la ve una chica simpática, tendrá - dice Antoine embelesado
-Te ha gustado ¿eh?
-Es guapa, simpática, su pelo...
-Ey ey Antoine, ¡frena!

Todos se rien al decir Pedro eso

-Yo sigo queriendo conocer a sus amigas, estaran buenas
-Pedro, siempre igual... - le dice Nico
-Venga, vamonos, que ya hemos acabado
-Sí, vamos

Salen de la cafetería. Andan hasta llegar al Fnac. Se paran en la puerta del Fnac.

-Quiero entrar, vamos a ver música - dice Alberto
-Vale, entremos

Entran y empiezan viendo los videojuegos, siguen viendo los libros, pero no tardan mucho en irse todos de aquella sección. Todos menos Nico. Se quead alli mirando los libros, libros de amor.
En esos momentos se choca con un chico.

-Perdón
-Oh no, no pasa nada

Nico se queda mirando la espalda de aquel chico. La voz le sonaba, pero no sabia de qué.
En esos momentos recuerda a quién pertenece esa voz.

-¿Jonathan?

Este se gira. Ve a Nico y lo saluda. Le da la mano.

-¿Como estas? - pregunta Jonathan
-Bien, ¿tú como estas?
-Bueno, bastante bien. ¿Qué haces por aqui tú solo? ¿Buscando algun libro en especial?
-En verdad estoy con mis amigos, pero ellos se han ido a ver música, no son de libros - Nico rie
-Yo estoy buscando un libro. "Tres metros sobre el cielo". ¿Te suena?
-Sí. Claro que me suena. Me lo estoy leyendo, bueno, cuando tengo tiempo y no estoy con el grupo
-¿Tienes un grupo?
-Sí. Mis amigos "los de la música" tocan conmigo
-Bueno, ya me pasaras algo. Toma mi messenger
-Apuntamelo - Nico saca el móvil
-Bueno, ¿y tú como estas con Nora?
-Somos amigos. Esta semana aun no hemos quedado, pero supongo que quedaremos. ¿Tú eres su novio?
-Sí. Bueno, estamos juntos desde hace varios meses. La verdad es que nos va bastante bien. La quiero.
-Bueno Jonathan tengo que irme, mis amigos me echarán de menos- y Nico se rie
-Vale, ya hablaremos, cuidate, ¿vale?
-Vale, ¡nos vemos!

Nico vuelve con sus amigos, mientras que Jonathan sigue buscando aquel libro.

miércoles, 14 de abril de 2010

Capítulo 16: Amigos

Nora mira a Jessica.

-Jessi, ¿y si vamos a la playa esta tarde?
-¿Tú y yo?
-Y las demás si quieren también, ¿qué te parece?
-Yo sí que puedo, aunque sea vamos tú y yo. ¿Y eso que quieres ir a la playa?
-Ultimamente siempre quiero ir, me gusta. Sí, perderme en las olas que se acercan poco a poco a la orilla, que después de una viene otra. Es como la vida, después de una ola siempre viene otra. Unas más tarde, otras mas pronto, pero siempre otra...
-¿Como está Jonathan?
-Anoche estuve con él. Nico tuvo que acompañarlo a su casa...
-¿Quién es Nico? No me has contado eh
-¿No? Pues te lo cuento

Nora le cuenta detalladamente como empezaron a hablar, también le cuenta todas y cada una de las conversaciones mantenidas con él. Le cuenta todo, de principio a fin.

-¿Entonces quién te gusta?
-Esa es la pregunta que yo también me hago cada día.
Por cada uno siento una cosa. Por los dos siento cariño, me gustan... pero cada uno tiene algo especial. Algo que lo caracteriza...
-Nora, tienes que aclararte. No puedes estar así.
-¿Tú como vas con Diego?

Jessi y Nora se conocian desde que eran pequeñas. Practicamente su amistad duraba desde los cinco años hasta los diecisiete que tenian.
Cuando Nora conoció a Nico se distanció un poco de sus amigas. Por las complicaciones, el accidente, Jonathan...
pero ahora intentaba centrarse en ellas. Estar con las personas que la habían apoyado en los momentos más difíciles, y no dejarlas a un lado. Porque siempre la habían animado y siempre estaban ahí, ayudando.
Quizá lo que no queria era perderlas. O simplemente distraerse. Quedar con ellas para no tener tiempo para pensar en Nico, en Jonathan, en la decisión... porque estaba claro que tenia que tomar una. No podía estar con los dos.
Pero tampoco tenía claro a cual de los dos queria...

-Con Diego bien, mañana hacemos tres meses
-Me alegro muchisimo Jessi, en serio, me alegro de que por fin seas feliz - Nora sonrie
-Gracias Nora, espero que tú también lo seas, o si no yo me encargaré de ello - Jessi también sonrie

Y las dos rien. Y siguen contandose aquellas cosas de las que no habian hablado desde hacia, pues por lo menos, un par de meses que no hablaban.
En estos momentos es cuando Nora se da cuenta de lo mucho de menos que las echaba. Eran sus amigas y tenian que estar ahí, quisiera o no. Pero en estos momentos lo queria. Deseaba estar con ellas, saber todo lo que les pasaba día a día, poderles contar sus cosas...

-¿Nora? ¿Tú por aqui? ¿Con Jess?
-Sara, me alegro de verte. Sí, he quedado con Jessi, necesitaba hablar. Y volver a mantener el contacto con todas vosotras. Me he dado cuenta de que os necesito
-Podrias haber aparecido antes, ya creiamos que te habia pasado algo. Bueno, pasó lo del accidente, pero me refiero a tiempo presente- Sara rie
-Me alegro de que esteis aqui, chicas
-Yo también me alegro de volver a verte el pelo, Nora
-¿Te vienes esta tarde a la playa?
-¿Vais vosotras dos?
-Llamaremos a las demás también, ¿qué te parece?
-Genial- Sara sonrie. Nora y Jessi también.



Entra en el garaje de ensayo. Ya estan todos alli. Solamente faltaba él.
Mira a su alrededor. Las paredes estan distintas. Han cambiado la decoración. Ellos también estan distintos. Ha pasado menos de un mes, pero en ese tiempo se ha distanciado bastante de ellos.

-Ey Nico, al fin vienes, te echabamos de menos, tio
-Yo también os echaba de menos a vosotros. ¿Alguna canción nueva?
-No sabes tú lo que te has perdido... - y todos rien.


Se despierta.
Ve el sol entrando por los agujeros de la persiana. Se queda un rato tumbado, no le apetece levantarse, se pone a pensar en lo que pasó la noche anterior, pero no logra acordarse.
Se levanta y lee la nota que Nico le ha dejado.
Decide llamarlo. Pero se da cuenta de que no tiene su número de móvil. A saber donde se ha metido, ya tendria que haberle llevado las llaves...
Se dirige hacia la cocina y alli estan. Junto a una nota:

"No he querido despertarte. Siento haber hecho ruido, aunque creo que no te has enterado jaja. Espero que hayas dormido bien.

Nico."

Jonathan relee la nota.
"Bah... Nico.." piensa.
Abre la nevera, coge la botella de leche, un vaso y se va hacia el comedor.
Una vez alli enciende la tele y comienza a desayunar.
Son las doce. Un poco tarde para desayunar. Pero a él no le importa. Le dan igual los horarios...

lunes, 12 de abril de 2010

Capítulo 15: Jonathan

Jonathan estaba enamorado de Nora.
Siempre la ha visto como algo más que una amiga, aunque eso Nora no lo sabía. Tampoco queria decirle el primer día que la queria ni nada parecido, asi que prefirió reservarselo.
El tiempo le llevó a ir conociendola poco a poco. A enamorarse día tras día un poco más de aquella chica de ojos azules.
Poco a poco Jonathan se habia ido volviendo un poco más... emo. Por así decirlo. Sí.
Mientras escucha My Chemical Romance busca en su estuche. Perfecto.
Coge el sacapuntas que le habia quitado a su amigo Rubén y saca la cuchilla que el sacapuntas lleva. La coge y empieza poniendo una N...
Le duele, pero quiere hacerlo. Quiere demostrarle a Nora de una manera u otra que la quiere. Que siempre la tiene presente aunque ella no lo sepa.
Acaba. NORA.
Sí, practicamente le ha quedado perfecto. Le hará una foto. Mañana se lo enseñará a ella y después probablemente la cuelgue en el tuenti.

Jonathan no hacia nada en especial. No tenía un grupo. Tampoco escribia. No pintaba cuadros. Era un chico normal, con cosas bastante corrientes.
Queria ser fotografo. Sí, la fotografía era algo que le habia gustado siempre bastante.

Mira el móvil. Ningun mensaje, ninguna llamada, nada...
Decide salir a la calle. Dar una vuelta sin que nadie le moleste. Pero son las doce de la noche... ¿a quién se le ocurriria salir a estas horas?
Pero no le importa, quiere salir, no quiere quedarse en casa preguntandose dónde estrá Nora, ni que estará haciendo...


En otra parte de la ciudad...

-Es tarde, tendria que irme a casa...
-¿Puedo acompañarte?
-Por supuesto

Nico acompaña a Nora a su casa. Por el camino van separados. Ninguno se atreve a hacer el mínimo movimiento, solamente se limitan a caminar. Van hablando pero Nora interrumpe la conversación y lo besa.
Después de aquello Nico agarra su mano. Siguen andando hasta finalmente llegar a la calle en la que vive Nora.
Llegan al patio de Nora. Saca las llaves y abre la puerta del patio.
Se van a despedir pero alguien llama a Nora.
Ven una sombra que se levanta del patio que habia alli al lado del suyo. La sombra va acercandose poco a poco hacia ellos.

-Jonathan, ¿qué haces aqui?
-He salido a dar una vuelta... necesitaba aire. Andando he llegado hasta aqui.
Mira lo que he conseguido hacerme en el brazo- Jonathan enseña el brazo lleno de sangre, entre toda aquella sangre se distingue el nombre de Nora.
-¿Por qué lo has hecho?
-Porque te amo Nora... y se que no puedo vivir sin ti, necesito tus ojos para poder ver, tu boca para poder hablar, eres la mitad que me falta... si tú no estuvieras a mi lado me sentiria incompleto...
-Jonathan, ¿has bebido?
-Un par de cervezas... quizá tres... ¿cuatro? No lo recuerdo
-Voy a acompañarlo a su casa. ¿Dónde vive?- se presta Nico voluntario
-Al final de esta calle giras a mano izquierda y después sigues la calle ancha, al final de esa calle vive, el patio 50- le indica Nora
-De acuerdo, bueno Nora buenas noches
-Eso Nora, ¡te quiero!- grita Jonathan
-Adiós chicos... - y Nora sube las escaleras de su patio

Nico acompaña a Jonathan a su casa. Jonathan no ha dicho nada en todo el camino. Va agarrado a Jonathan como si fuera un borracho, como si no supiera donde está, puede que incluso ni lo sepa.
Encuentran el patio que Nora le habia dicho y saca las llaves del bolsillo de Jonathan.
Abren el patio y Nico lo acompaña hasta dentro de su casa. Destapa su cama y logra meterlo dentro.

-Nico... ¿puedo preguntarte algo?
-Dime, Jonathan
-La quieres mucho, ¿no?
-Lo suficiente como para luchar por ella, es lo mejor que me ha pasado en la vida, y no voy a dejarla escapar...
-¿Pero tú no estas con la Sara?
-Tengo que hablar con ella...

Tras Nico decir eso Jonathan ya está durmiendo.
Nico decide marcharse sin hacer ruido. Le deja una nota:

"Jonathan, tengo tus llaves. Me las he tenido que llevar para poder cerrar la puerta. Mañana te las paso a eso de las doce de la mañana"

Nico llega a su casa. Y empieza a escribir...

sábado, 10 de abril de 2010

Capítulo 14: Lluvia

-Esto no tendria que haber pasado, se me ha ido de las manos
-Nico...¿tú me quieres?
-Pues creo que sí. Siempre te he querido... ¿por qué no iba a hacerlo ahora?
-Puede que tus sentimientos hayan cambiado...
-Mis sentimientos por ti nunca cambiarian. Soy incapaz de olvidarte. Sí, puedes llamarme masoca, puedes decir que no tengo ninguna oportunidad pero por mucho que lo intente no puedo hacer como si no existieras, como si no formaras parte de mi vida...
porque cada día cuando me levanto pienso en ti. En lo que pasó, en lo que pueda pasar. No puedo pensar en Sara al levantarme, que es lo que querria. No, te pienso a ti a cada momento. Te echo de menos sin apenas darme cuenta... porque te quiero Nora, te quiero, entiendeme.
-Nico... yo... sí, creo que lo que yo siento es lo mismo.
Pero también está Jonathan...
Llevamos meses juntos. Él me gusta bastante. Estuve años detrás de él para lograr que se fijara en mi, empezamos como amigos y luego ocurrió eso...
-Pero si lo querias... ¿por qué estuviste conmigo?
-En esos momentos estaba hecha un lio. Sentí que tú eras más importante para mi que Jonathan, pero creo que me equivocaba...
no se que hago aqui. Todo esto ha sido un error. Siento haberte hecho venir para perder el tiempo y siento todo el daño que te haya podido causar. Tengo que irme. Quizá volvamos a hablar, pero no lo sé... no puedo prometerte nada...
-Nora, espera...

Pero Nora ya corre calle abajo.
Las lagrimas salen de sus ojos y recorren sus mejillas. Con su mano derecha logra apartarlas de su cara para que nadie vea que está llorando. Que está llorando por él. Porque le quiere.
Pero no quiere que sufra.
En esos momentos ni siquiera sabe lo que siente por Jonathan o por Nico...
está confundida y lo único que quiere es estar sola. No hacer daño a ninguna de las dos personas a las que quiere...

Para Nico es más difícil de entender.
Lo ha llamado para hablar. Le ha soltado todo aquello. Le ha dicho que le quiere. Y ahora él está alli al lado del banco, de pie, viendo como la chica a la que ama corre sin poder hacer nada por alcanzarla, sin poder hacer nada para poder sacarla de aquellos confusos pensamientos.
Pero lo único que se le ocurre es correr detrás de ella.
Sí. Nico empieza a correr. Mientras lo hace grita "Nora, espera!" pero Nora no lo oye. Hasta que al cabo de unos diez gritos Nora se para.

Nico consigue alcanzarla y la abraza por detrás.

-No quiero que te vayas nunca de mi lado, ¿me entiendes?
¡Jamás!
-Nico, te quiero

Empieza a llover. La lluvia los empapa. Nora hace un intento de ponerse la capucha que lleva aquella sudadera rosa que le compró su mejor amiga por su último cumpleaños, mientras Nico rie al ver que aquello que intenta hacer no le va a servir de nada.
Nora decide no ponersela y se mete debajo de un portal. Nico llama a varias puertas. Pero ninguna abre. Hasta que al final tocan a una y sin nisiquiera decir nada abren el patio.
Nico y Nora se refugian alli. Ven como la lluvia cae alli afuera mientras ellos estan abrazados en el patio del que no conocen a nadie de los que viven alli.

-Siento haberme marchado...
-No. La culpa es mia por no tener claro lo que sentia desde un principio...
-Nora, perdoname por quererte tanto, no es mi intención, tampoco es mi intención hacerle daño a Sara, pero te quiero a ti...
-¿Tú eres tonto? Por supuesto que estas perdonado. Porque seguramente me quieras menos que yo a ti... y Sara, no lo sé... eso ya es cosa tuya...
-¿Más? No, creo que te equivocas

Nora le da una palmada en el brazo. Nico la mira, también le pega. Siguen así toda la noche.
Risas, tonterias, abrazos, besos...
se quieren.


Tienes que disfrutar de cada momento que vives, nunca sabes cuando puede ser el último...

martes, 30 de marzo de 2010

Capítulo 13: ¿La quieres?

Mira el reloj. Ya son las once pasadas. Se tumba en la cama, enciende la cadena y sube el volumen. En su casa no hay nadie asi que no pueden quejarse del ruido. La vecina de abajo siempre se quejaba aunque hiciesen el menor ruido, ya sabes, la típica vecina que en sus ratos libres se va al mercado a conseguir saber la vida de media ciudad o que se queda en su casa quejandose del ruido que los demás hacen. Pero hoy no.
Su marido le había regalado un fin de semana de viajes asi que ahora Jonathan podía hacer lo que quisiera a la hora que quisiera.
Sigue tumbado en la cama. Ahora escucha My Chemical Romance.
Quizá un poco emo para él, pero le gustan.
Se levanta de la cama y enciende el ordenador. Mientras el ordenador se enciende se dirige a la cocina, abre la nevera. Zumo, huevos, fanta, donetes... sí, donetes. Los coge, coge el zumo y un vaso.
Sí, estaba comiendo donetes a las once y media de la noche.
El ordenador ya se habia encendido. Abre el tuenti. Nada, ningún mensaje, nada de ella.
En el messenger tampoco la encuentra. Lo cierra.
Deja el tuenti abierto por si hay novedades.


Estan sentados en un banco. Nora mira a Nico a los ojos mientras él habla, y le cuenta todo lo que le ha pasado durante este mes.

-¿Sara?
-Sí, ¿la conoces?
-¿Va a tu instituto?
-Sí
-Pues quizá la conozca de vista, pero no lo sé. ¿Cuanto llevais juntos?
-Dos semanas
-¿La quieres?

Nico se queda por un momento el silencio.
No sabe como responder esa pregunta. Ni tan siquiera sabe si la quiere o no. Sabe que a quién quiere es a Nora, Sara puede que le guste un poco... pero no es como Nora.

-Sí, supongo que sí...

Nora no iba al mismo instituto que Nico.
Eran de la misma zona pero como realmente se conocieron fue por el messenger.
Una tarde de domingo en la que Nora estaba aburrida en su casa decidió matar el tiempo en el ordenador, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer.
Abre el tuenti. Una nueva petición de amistad. La acepta.
Nico es amigo de Maria. Sí, la famosa Maria.
En la petición de amistad decia esto:

"Hola, soy Nico, amigo de Maria. Siento molestar y agregarte asi sin conocerte ni nada pero he estado viendo tu tuenti las tres últimas semanas y al fin me he decidido a agregarte.
Espero que me aceptes y podamos hablar y eso, que si me aceptas, gracias."

-¿Pero... de querer?
-Bueno, la verdad es que me gusta bastante. Pero en dos semanas creo que todavía no la quiero. Siento algo muy fuerte por ella pero no estoy enamorado. Simplemente me gusta.
-Ah
-¿Y tu con Jonathan que tal?
-Bueno... estamos pasando por un pequeño bache, pero más o menos estamos bien
-Me alegro
-Nico...
-¿Qué?
-¿Como puedes estar sentado a mi lado y hablarme tan normal? Yo... te queria... no... todavía lo sigo haciendo...
-Nisiquiera yo lo sé. Supongo que todo aquello se olvidó al no saber nada de ti. También te quise pero desapareciste...
-¡No me buscaste!
-Tampoco habia mucho que hacer, tú estabas con él... yo solo me sentia un estorbo
-¿No pudiste esperar a que me despertara?
-No pude. Verlo ahi contigo me hizo darme cuenta de la realidad. De que yo sobraba.
-Nisiquiera pudimos hablar del tema. Estoy con él para suplirte. Para suplir todas las noches que he pasado sola... esperando que vinieras. Sí, solo ha sido un mes. Pero ha sido el mes que más vacía me he sentido jamás...
-Lo siento Nora...
pero como ya te he dicho, sentia que sobraba
-¿Y no podias esperar a que me despertara para aclararlo?
-Sabes que estuve en el hospital, ¿no?
-Mi madre me lo dijo
-Podrias haberme llamado...
-Tú fuiste el que te fuiste del hospital, sin avisar, sin decir una palabra... sin esperar a que me despertara, al menos para poder ver que habias estado alli, que me querias como yo te queria a ti...
-Lo siento Nora...
puedes odiarme, eliminarme de todos los sitios donde me tengas, dejarme de hablar eternamente... si no quieres volver a verme lo entenderé
-Jamás podría por mucho que lo intentara...
no puedo olvidarte Nico...

Y Nico la besa...

domingo, 28 de marzo de 2010

Capítulo 12: Te echaba de menos

Han pasado semanas.
Nora sale al balcón. Noche cerrada. Observa los coches, las farolas, incluso ese cielo azul oscuro en el que ninguna noche se habia fijado. Jonathan se situa detrás de ella, la abraza por la cintura.
Se mantiene el silencio que hasta ahora habia. Siguen mirando aquellas calles en las que habian pasado todas esas semanas, calles por las cuales pasaban día a día, puede que durante este tiempo incluso más.
Jonathan la suelta y se sienta en el suelo. La observa. Pero ella sigue mirando a un punto del infinito, un punto de aquel cielo oscuro.

-Nora...

Pero Nora no dice nada.

-Sabes que te quiero, pero últimamente te noto muy distante...
-Jonathan, hemos pasado un mes juntos, todos los días viendonos. También ha pasado un mes desde aquel accidente. Quizá ese accidente hizo que me enamorara más de ti.
Pero esta semana todo lo veo distinto. Sí, te quiero.
Pero pienso demasiado en esto, en lo que estamos viviendo. Y eso me preocupa...
Quiero que vivamos cada momento pero no puedo... mi cabeza está en otra parte... en el pasado... y nisiquiera se dar una explicación de por qué.
-Es Nico... ¿verdad?
-No lo pronuncies, porfavor...
-De acuerdo

Y Jonathan se mete en la habitación.
Nora se queda sola en el balcón, pensando en todo lo que había ocurrido antes de este mes. Pero no quiere recordarlo. Quiere que todo siga como estaba hasta ahora, enamorada de Jonathan, sin pensar en el pasado, sin pensar en lo que pueda ocurrir, viviendo el día a día.
Pero su corazón no se lo permite.
Nora entra en la habitación

-Jonathan, tengo que irme
-¿Donde? y... ¿por qué?
-Tengo unos asuntos de los que ocuparme, mañana nos vemos, te quiero

Y se va.

Corre calle abajo con el móvil en la mano. Se detiene. No vale la pena correr.
Mira la pantalla del móvil. "Mensajes" "Escribir mensaje"

"Necesito verte. Siento haber esperado tanto. Te espero en el parque.
El nuestro."

Nora sigue andando. Ya casi ha llegado al parque cuando se encuentra con Maria.

-Nora- y Maria se lanza a sus brazos
-Hola Maria, tengo prisa, en otro momento hablamos
-Pero Nora, tengo que contarte cosas. Tienes que contarme cosas. Necesitamos hablar, no puedes dejarme asi
-Maria, mañana quedamos y hablamos todo lo que quieras, vale? Hoy no
-Vale... - y Maria sigue su camino

Llega al parque. Se sienta en el banco más cercano a la fuente. Lo espera. Cinco minutos, diez, veinte...
Mira el móvil. Ningun mensaje, ninguna llamada. Mira el reloj... lleva media hora esperando.
Piensa que ya no va a venir.
Se levanta del banco y empieza a caminar. Pero alguien la coge por el brazo...
Se gira y lo ve. Nico.
Nora lo abraza. No le deja pronunciar ninguna palabra. Está tan agusto en sus brazos que se ha olvidado de todo. De todo lo que pasó, de todo lo que ha pasado hoy, de que ha pasado un mes desde aquel accidente...

-Nora, no tendria que estar aqui
-Pero estas, y es lo que importa, lo necesitaba... necesitaba solamente verte

sábado, 27 de marzo de 2010

Capítulo 11: Ana

Nico mira a ambos lados del bar. No, no conoce a nadie.
En el fondo, en una mesa apartada hay una mujer. La mujer llora mientras lee algo que sostiene entre las manos. Nico la mira y decide acercarse para ofrecerle su ayuda. Se levanta de la silla donde está sentado. Se va acercando poco a poco intentando no hacer ningun rudio para que no se de cuenta de que está iendo hacia ella.

-¿Puedo sentarme?

La mujer alza la vista. Tenía la cara llena de lagrimas, sus ojos estaban rojos como las mesas del bar.

-Sí, sí, sientate.

Nico se sienta.

-Gracias. Me llamo Nico.
-Ah, oh... yo me llamo Ana
-¿Por qué estas aqui sola?
-Habia quedado con mi novio, pero me ha dejado. Y en esta carta, en fin, me he quedado sin casa. Tengo veinte años. No tengo casa. Mi novio me ha dejado. Mis padres... no puedo aparecer por mi casa.
-¿Por qué?
-Mis padres han depositado toda su confianza en mi y yo les he fallado...
-¿Por qué les has fallado?
-Porque el dinero que me dieron me lo gasté en fiesta y bebidas y pues... me he quedado sin dinero... y sin casa.

No, no era una mujer. Tenía veinte años. Nico cuando la habia visto creeia que era más mayor, pero en sus ojos tenía esa mirada. La mirada de una chica con ganas de disfrutar y no tener problemas.

-No te conozco, pero voy a intentar ayudarte. Podremos solucionarlo.
-Gracias.. - y miles de lagrimas inundaron su cara
-Ey, no llores, ¿vale? Todo tiene solución.
-Sí- lo mira y sonrie

Continuaron hablando durante bastante tiempo...

-Ana, tengo que irme, tengo cosas que hacer.
-Vale Nico, ya nos veremos
-Toma mi movil- y se lo apunta en una servilleta

Nico se levanta y se dirige hacia la puerta. Ana sigue alli sentada. Ahora sonrie mientras anota en su móvil el número de aquel desconocido que en un poco más de media hora habia conseguido que se olvidara de sus problemas.
Ana también se va del bar. Va andando hacia su casa, no le apetece coger el autobús ya que al ver a la gnte se va a agobiar. Necesita aire. Pero espera. No puede ir a su casa.
Ya no tiene, y con sus padres no puede ir.
Saca el móvil del bolsillo derecho de su pantalón y mira la agenda esperando encontrar alguien con quien poder quedar.

En la agenda encuentra a todas sus amigas, pero no quiere quedar con ellas. Probablemente le dirian lo mal que ha hecho las cosas, o todos los errores que ha ido cometiendo.
Las conoce muy bien y sabe que para momentos como este es mejor no decirles nada a ellas.
Pero... ¿a quien puede llamar?
Sigue andando. Con el móvil en la mano. Llega a un parque y se sienta en el primer banco que ve. Levanta la vista del móvil y se da cuenta de que está en aquel parque.
Ahora recuerda todos los momentos que pasó alli con Jorge. Se rie al pensar en el primer día que quedaron.
Cuando ella lo vió por primera vez no pensó que era nada en especial pero tampoco lo vio como a un chico normal, quizá esa primera impresión jamás le hubiera dicho que viviria todo lo que vivió con él. En realidad aquel primer día no hicieron nada especial. Fue una tarde de lo más corriente.
Pasarse toda la tarde en un banco hablando con un chico que acabas de conocer, intentando contarle todo lo que haces, riendote, mirandolo, escuchandole...
Al final de la tarde pasó lo que tenia que pasar. Y apartir de ese momento todo cambió en la vida de los dos...
Aunque no durara mucho nunca se arrepintió de todo lo que vivió con él. Hacia poco que la habia dejado y ella aun sentia muchas cosas por él, pero no podia quedarse estancada en el pasado.
Tenia que vivir el presente y amoldarse a lo que la vida le ofrecia.
Si no podian estar juntos siempre les quedaba la posibilidad de ser amigos. Y a ella no le importaba. Porque le sobraba con tenerlo cerca para ser feliz.


A veces lo que realmente importa es lo que sientes, no lo que piensen los demás..

miércoles, 24 de marzo de 2010

Capitulo 10: Nora, te echo de menos

Cuando pierdes la esperanza y te das cuenta de que no vale la pena seguir ni tan siquiera pararte a pensar en otras cosas que no sea esa por la cual ahora estas asi.
Pero hay veces en las que esto no sirve de nada. Veces en las que te das cuenta de que no vale la pena rayarse ni pensar en lo que ha pasado. Tenemos que vivir el presente. El día a día y disfrutar de lo que tenemos en estos precisos momentos, porque puede que algún día los perdamos y sea demasiado tarde para darnos cuenta de lo que realmente nos importaba.

Nico se sienta en la mesa de un bar.

-Una coca cola porfavor

Su voz se va debilitando poco a poco. Intenta afinar su voz y hacer que las palabras salgan con más claridad de su garganta. Pero parece imposible...
Sus ojos observan un punto fijo del suelo. Un punto perdido en el espacio. Nada importante.
Su coca cola ya ha llegado.
Coge el vaso, la mira, bebe un trago... perfecta.
Nico saca su cuaderno de la mochila. Lo abre. Blanco. Lo observa bien. Se da cuenta de que al margen de la hoja hay algo escrito:

"Vive cada momento como si fuera el último, como si tu vida dependiera de ello. Pero ante todo, se feliz. Y que no te importe lo que la gente opine, el tiempo o las circunstancias. No te dejes abrumar por nada. Ante todo, haz caso a tu corazón..
Nora."

Si, es del día que quedaron. Aquel día. Su sonrisa, aun la recuerda.

"Nico no, ¡deja de pensar en ella porfavor!"

Pero le es imposible olvidar a Nora. No puede sacar de su mente los recuerdos como si nunca hubieran ocurrido. Porque aparte de que no puede tampoco quiere deshacerse de aquellos pocos momentos que habian vivido juntos.
Puede que no la quisera. Porque para querer se necesita bastante tiempo. Pero si le gustaba. Y mucho además.
Pensaba en ella constantemente y su corazón se aceleraba al ver que le hablaba o al ver que se conectaba. Cualquier cosa que miraba le recordaba a ella. Y la recordaba tan perfecta...
Sí, tienen razón en eso de que cuando estamos enamorados recreamos en nuestra mente una persona más perfecta de lo que es esa persona de la que estas enamorado.
La necesitaba.
Necesitaba verla aunque solamente fuera para preguntarle como le iba la vida. O como le iba con aquel chico, Jonathan. Tenía bastante claro que no queria que ella saliera de su vida.
Aunque solamente fuera su amiga, o una conocida.
No queria que se marchara...

martes, 16 de marzo de 2010

Capítulo 9: vacio

Noche oscura. Un cielo estampado de estrellas. Un sueño. Una ilusión. Una persona en la que pensar mientras ves algo que te gusta. Momentos que recordar. Risas. Abrazos...
Nico suspira.
Alli tumbado en aquel parque parece insignificante. Cualquiera podría ver a primera vista que está enamorado. Pero que al mismo tiempo está sufriendo por ella.
Y de repente viene a su cabeza la imagen de Nora besando a Jonathan. Y cierra los ojos. Le gustaria poder olvidarla y pasar página. Sí, podria estar con aquella chica, Sara, pero no puede. Quiere a Nora y no puede pensar en el hecho de perderla e irse con otra.

Y en esos momentos se pone en pie. Más decidido que nunca si dirige a su coche y se monta en él. Busca la dirección del hospital de Nora y va hacia alli. Entra en el hospital. Corre por los pasillos buscando la habitación de Nora.
La encuentra. Abre la puerta. Pero ella no está. Ya no.
Cuando esperas ver a una persona a la que has esperado ver tanto tiempo y ves que esa persona se ha desvanecido, ha desaparecido... sientes como algo dentro de ti queda muerto para siempre. Como el mundo que has conocido con esa persona se destruye. Se marcha. Y no vuelve...
El corazón muchas veces es comparable con una flor. Pongamos una rosa por ejemplo.
El corazón va creciendo poco a poco alimentandose del amor que siente hacia una persona o que es entregado por una persona a la que se ama. Sigue madurando y sigue creciendo. Pero al cabo del tiempo acaba marchitando. Acaba roto. Insensible... vacio...
Y asi es como Nico se sintió al ver que Nora no estaba.
Pensar que quizá no volveria a verla.
Que la queria. Queria estar junto a ella. Pero era tarde... se habia marchado... Jonathan...
Nada tenía sentido.

Pregunta a una enfermera por Nora y ésta le dice que practicamente se acababa de marchar. Nico se dirige al coche.

-¡¡Nico!!

Se gira y la ve alli, corriendo detrás de él. Sonrie.

-Sara, ¿qué haces aqui?
-Mi abuela... le estan haciendo unas pruebas y la he acompañado. ¿Y tú?
-Venia buscando a una amiga. Pero ya se ha recuperado y está en su casa.
-Ah, pues si vas a buscarla, suerte
-Gracias, Sara. Adiós.

Capítulo 8: encuentros

Nico llega al sitio concretado.
La puerta de una heladeria. Son las seis. Tendrá que esperar. Seguramente tarde unos diez minutos en aparecer, quizá más, quizá menos.
Saca su mp4 y escucha música. Luis Fonsi. Llueve por dentro.
No. Quita la canción y Nora sale de su cabeza. Y de repente un pequeño "tequiero" se escapa entre suspiros. Abre los ojos y la ve ahi. Delante suya.

-¿Ya me quieres?-ella rie
-Estaba meditando - y rie también
-Siento haber interrumpido, si desea el señor me marcho - y se pone de espaldas a él. Empieza a andar sin mirar atrás. Sin mirarlo. Y de repente lo siente con ella. La coge de la cintura y le dice: "no te vayas"

Comer un helado en pleno invierno. Hacer cosas que no harias jamás pero que en cambio cuando estas a su lado no tienes miedo de hacer. Hablar. Reir. Sentirse libre junto a esa persona. No tener miedo a ser tú misma. No tener miedo a cometer locuras. Él la hace rabiar. La despeina. Le pega. Sonrien. Se miran.
Pero es tarde y Sara tiene que irse. Los problemas en su casa crecen día a día y practicamente no puede salir.

-Me lo he pasado muy bien, espero repetir - y Sara le guiña un ojo
-Claro que sí - Nico sonrie

Sara abraza a Nico a modo de despedida y se va.


-Mamá, ¿qué día me podré ir?
-Dentro de dos días estaras en casa - le coge la mano y le sonrie
-¿Donde está Jonathan?
-Creo que está en la cafeteria, me dijo que te traeria algo
-Nico... Nico...
-¿Qué pasa con Nico?
-¿Vino algun Nico a verme?
-Sí, se pasó toda la semana aqui. Pero en cuanto vino Jonathan se marchó. Desapareció. Y no lo he vuelto a ver desde entonces...
-¡¿Estuvo aqui?!
-Si
-Oh...
-¿Le quieres?
-¡¿Qué?!
-Se le veia enamorado de ti; al menos te miraba como si lo estuviese. Se pasaba el día aqui metido. Me dijo que te queria. Sí. Hablaba conmigo. Siempre que venía a verte estaba él en la habitación y hablabamos.
Pero como ya te he dicho en cuanto Jonathan entró por esa puerta Nico salió...
-No creo que le dijera nada malo, no veo a Jonathan capaz
-Le diria que estais juntos y Nico perderia la esperanza. Pero hija... ¿tú a quién quieres?
-No lo sé, mamá...

martes, 2 de marzo de 2010

Capítulo 7: perdoname

"¿Y si soy el otro?¿Y si tú realmente no sientes nada? Tus besos. Tus caricias. Las echo de menos.
Siento que para ti no soy nada. Estoy hecho un lio. ¿Soy solo un juguete para ti? Tequiero. Me costó tanto encontrarte que no recuerdo amar tanto a una persona como a ti..."

Nico cierra su libreta. No hay nadie en los pasillos. Solo él. No tendria que estar alli afuera pero ella sigue en su cabeza y por su culpa está alli.
De la clase de enfrente sale una chica. Morena. Bajita. Pelo largo. Lo mira un momento. Alli sentado. Indefenso. Sonrie. Y sigue su camino.
Poco después vuelve...

-¿Por qué estas aqui fuera?
-Me han echado... por gritar en clase
-Sara, encantada- y le tiene su mano
-Nico- le da la mano
-Tengo que estar en clase pero no me importa llegar cinco minutos tarde. Diré que estaba hablando con algun profesor...
-Si quieres irte... por mi no te preocupes
-No, no quiero irme

Y se sienta a su lado. Y hablan. Del instituto. De sus amigos. De su grupo. De sus amigas.

-Tengo que irme, creo que ya me echaran de menos
-Vale Sara, nos vemos!

Y Sara se despide con un beso en la mejilla.

Nico llega a su casa. No hay nadie. En la nevera practicamente no hay nada. Su padre no está. Coge el telefono y pide un pizza. Mientras llega o no enciente su ordenador. Pone música. En esos momentos sena su movil. Un mensaje.

"¿Nico? Soy Sara. Tu número me lo ha dado tu amigo Alberto.
¿Mañana haces algo? Un beso"

"Sara! ¿Alberto? Ya lo pillaré jaja
No, no hago nada. ¿Quedamos? besos"

"Pasa a las seis a por mi"

Nico cierra el movil. La pizza ya ha llegado. La paga y se pone a comer.
Enciende la tele para distraerse un rato. Pero no hacen nada. La apaga y se va al ordenador.
Alli habla con sus amigos y al menos no piensa en ella.
No. No quiere hacerlo.

-Alberto, ¿tocamos esta tarde?
-Tío... ¿no vas a visitar a Nora? Creo que en estos momentos es cuando más te necesita. Cuando tendrias que estar alli a su lado aunque haya otro tio mareandola. Igual ese tio miente.
No puedes saberlo
-Tú tampoco puedes saberlo...
-¿En algun momento ella se ha portado mal contigo?
-No
-Pues tú mismo te estas contestando, visitala, no te cuesta nada... igual hasta está despierta
-No os voy a dejar tirados, tengo que ensayar
-A nosotros no nos urge que vengas, a ella sí... ves!
-No puedo...

Y cuelga.


Nora despierta.

-¿Nico?
-No, soy Jonathan
-¿Donde está Nico?
-Se fue...
-¿Donde?
-No queria estar aqui, en cambio yo aguanté todo el tiempo; estuve aqui esperandote...
-Jonathan yo...
-No digas nada, amor

Y la besa. Besa a Nora para que esta no pueda decir nada. Para que no recuerde aquel momento antes del accidente en el que él estaba con su mejor amiga Maria.
Y Nora lo besa. Quiere no sentir nada por Nico. La ha dejado tirada. Abandonada...
Ella le quiere. Pero parece que en cambio él no.
Jonathan le explica que lo de Maria fue una tonteria. Que Maria le contó que queria dejarlo y pues él enfadado decidió liarse con ella. Nora lo perdona.
Le besa.

Y todo lo que hasta ahora parecia imposible, se vuelve posible...

lunes, 1 de marzo de 2010

Capítulo 6: sal de mi cabeza!

-Tío, ¿qué haces aqui?¿Nora se ha despertado?
Nico le da un abrazo a Alberto. Nico no lo suelta, no quiere perderlo a él también. Tampoco sabe que decirle. Ni como empezar...

-Ella sigue igual; se despierta de vez en cuando pero nada más
-¿Y tú... tú que haces aqui?¿No deberias estar a su lado como estos días? Por nosotros no vengas.
-No me necesita; ya tiene a alguien que espera que se despierte para decirle lo mucho que la ama.
-¿Qué dices, tío?
-Sí, hay otro...

Nico pasa por al lado de Alberto y no vuelve a decir nada.
Saluda a los demás miembros del grupo y coge su guitarra. Coge su libreta. Y la inspiración viene sola.
Piensa en ella. En Jonathan. En lo que pasó. Sí, parece ser que eso solamente se quedará en un vago recuerdo.


El sol entra radiante por la ventana de la habitación.
Jonathan sigue alli sentado. Ocupando el sitio que Nico había ocupado aquella semana. Nora abre los ojos. Mira a Jonathan esperando ver los ojos de Nico. Pero no los encuentra.

-Jonathan...
-Sí, amor, estoy aqui
-Vete
-¿Como quieres que me vaya, amor?
-Sí, vete... no te quiero
-Pero yo sí
-Me da igual
-Pero Nora...

Y Nora cierra los ojos. La habitación se llena de silencio. Jonathan la mira. Cierra él tambien los ojos. Los abre. La ve. Pero decide no moverse, no salir de aquella habitación como hizo ese tal Nico.
"Es un enfado, se le pasará..." y Jonathan se conforma con pensar eso.


Clase de matemáticas. Nico

Abre su libreta y de ella saca una hoja. Empieza a escribir y se deja llevar por sus sentimientos, por ella...
Alberto lo mira como diciendo "tio, o atiendes o suspendes". Pero a Nico no le importa.

"Te voy a contar como me hice mi primera herida; no podia dejar de llorar. Buscaba a mi madre. Su calor. Mi hermano murió en aquel accidente. Con yo apenas cuatro años. Nos dejó. No pude hacer nada para evitarlo. Le echo de menos..."

-¡Sal de mi cabeza!
-Nico, ¡fuera de clase!

Nico coge la puerta, sale y cierra detrás de él con rabia.

domingo, 28 de febrero de 2010

Capítulo 5: adiós Nora

Nora abre los ojos. Nico.
Este suspira. VUelve a sentarse. La habitación está vacia. Nora y Nico. Nico y Nora. No hay nadie más alli. Nico observa a Nora.
Practicmente no se mueve.
Nico llevaba una semana alli. En toda esa semana solamente habia abierto los ojos una vez.
Recuerda el día del accidente.
Al ver que Nora no contesta a aquel mensaje decide llamarla. Una voz masculina contesta:

-¿Nora?
-No, ¿quién eres?
-Nico, un amigo, ¿tú quién eres?
-Jonathan
-¿Y Nora?
-No está aqui
-¿Donde está?
-En el hospital
-En el... ¿qué?
-Sí, ha tenido un accidente y la han ingresado
-¿En qué hospital?

Al tener la dirección del hospital Nico cuelga. Nisiquiera le da tiempo a pensar en quién era ese tal Jonathan.

-Chicos, tengo que irme

Y sale de alli. Corriendo. Coge su coche y no tarda en estar alli. En el hospital. Junto a ella.
Durante esa semana sus amigos lo habian llamado. Preguntaban por el estado de ella.
En esa habitación entraban sus padres, amigas... pero siempre acababa quedandose solo.

-Nora, hace meses que estoy enamorado. No de una chica cualquiera. No. De esa chica distinta. La que lo ha cambiado todo. Sí, nunca pensé que te fijarias en mi... sigo sin entenderlo...

En esos momentos la puerta se abre. Un chico alto, pelo corto, ojos marrones. Nico se levanta y le da la mano. Como si lo conociese de toda la vida. Pero no es así.

-Jonathan
-Nico
-Asi que tú eres con quién hablé por telefono
-Y tú el chico preocupado por Nora
-¿Eres su... primo, hermano, amigo...?
-Digamos que soy su novio, al menos eso creo

Nico no podia creerlo. Su... ¿qué?¿Novio? Nunca le habia hablado de ese tal Jonathan. Pero... me habia besado. ¿Qué significa esto?

-¿Y tú quién eres?
-Oh... digamos que soy un amigo

Jonathan no dice nada. Se sienta en un sillón. Saca el móvil y manda un mensaje

"¿Sabes algo de un tal Nico?"


Paula mira a Maria.

-Tu móvil
-Oh... es verdad

Maria saca el móvil y lee el mensaje. ¿Jonathan?

"¿Nico? Sí, se quien es. Nada importante. ¿Estas con ella?¿Como está?

-Maria.. ¿que está pasando?
-No pasa nada- y Maria guarda el móvil.

Paula saca su móvil y llama a Dani. Dani lo coge y hablan. Paula le comenta las dudas que tiene sobre Maria. Dani no tiene ni idea. No ha hablado con ella ni tampoco con Jonathan. Dani es un amigo del grupo. Es el mejor amigo de Jonathan. Pero desde que Jonathan está con Nora practicamente no se ven.

-Llama a Jonathan. ¿Quién mejor que él para contartelo?
-Dani, si Maria no me lo cuenta Jonathan tampoco.

Y Paula cuelga.


Nico mira a Jonathan. Está entretenido con su móvil. Mira a Nora. Nada. Nico cierra los ojos y suspira.
Jonathan deja su móvil a un lado y se acerca a Nora. La besa en la frente. Coge su mano y la mira.
-Tequiero Nora; perdoname...

Nico se levanta. Abre la puerta del baño y se mete en él.
Miles de preguntas recorren su cabeza. ¿Qué ha pasado entre ese tio que dice que es su novio y Nora? ¿Realmente es su novio? ¿Qué quiere Nora de mi? ¿Está jugando con los dos?
¿Debo irme de aqui?
Nico tiene ganas de salir. Salir de la habitación. Cerrar esa puerta y dejarla alli... con ese tal Jonathan. Su querido Jonathan. Su novio.
Llena sus manos de agua y se la echa en la cara. Se mira al espejo. Ojeras. Sí, unas grandes ojeras se abren paso debajo de sus ojos. No ha dormido. De vez en cuando alguna cabezadita. Pero no podía. No sabiendo que en cualquier momento ella podía abrir los ojos.

Nico sale del baño. Y lo ve ahi. Junto a ella. La agarra por las manos. Le habla.
Nico sale de alli.
Corre por los pasillos hasta llegar a la salida.
Su coche está alli aparcado. Rojo. Hacia días que no salia a la calle. Le viene bien sentir el aire que se enreda en su pelo.
Sube al coche. Si fuese otro tipo de chico en estos momentos fumaria. Pero lo odia. Es otra cosa en común con Nora. Echa la cabeza para atrás y suspira. Acto seguido abre la guantera y busca un cd. Green day. Sí. Su cd.
Recuerda el día en que Nora le pasó aquellas canciones.
Ahora cuando las escucha le recuerdan a ella. Su sonrisa. Sí. Su modo de reir, su modo de hablar...
Pero Nico cogió su coche y se fue. La dejó alli...
con Jonathan...

martes, 23 de febrero de 2010

Capítulo 4: el accidente

Se encuentra cara a cara con su destino.
Mira una vez. Dos. Se encuentra frente al portal de Jonathan. Piensa las palabras que va a decir. Las piensa. Las repasa. Una vez tras otra.
Pero no le gustan y decide cambiarlas.
Da vueltas en circulo.
Mira el reloj. Sí. Tiene que estar en su casa.
Nora llama al timbre. Nadie contesta... pero la puerta está abierta y decide subir a buscarlo. Sí; es ahora o nunca. La puerta de su casa está entreabierta. Entra. Lo llama pero alli nadie responde. Su habitación está cerrada. Seguramente esté ahí. Abre la puerta despacio... no quiere despertarlo si está durmiendo. Pero no está durmiendo. No...


No muy lejos de alli..

Nico ensaya con su grupo. Ya tienen cinco canciones más que listas para tocarlas en el concierto. Nico mira el móvil esperando encontrar algun mensaje de ella, algo...
pero nada, ningún nuevo mensaje.

-Venga Nico... nos queda poco, no te entretengas!
-Pablo, llevamos toda la tarde ensayando... dame un respiro, tío
-Vale, pero no te tires media hora en las nubes como de normal eh
-Tranquilo, no lo haré
-Y si lo hace yo me encargaré de que baje - interviene Pedro
-Os digo yo que no hará falta.

Nico coge la libreta que ha dejado al principio del ensayo encima de la mesa. Pide un boligrafo. Con el móvil en una mano le manda un mensaje a ella...

"Nora, nos vemos después del ensayo? No me queda mucho para acabar. Espero no pillarte ocupada; tequiero."

Enviado.
Cierra el móvil y coge la libreta. Inmediatamente se pone a escribir. Escribe su historia, todo lo que siente por ella, sus sentimientos, los acontecimientos ocurridos el anterior día, cada beso, cada caricia, su pelo, su boca, sus ojos, incluso su olor...
Y escribe. Escribe todo lo que siente.
En dos días no ha logrado sacarla de su cabeza ni un minuto.
Mira el móvil. Nada...


Ella

-¿Puedo saber que es esto?
-Nora, no queria que sufriese. Por eso estoy aqui.
-Estas aqui para que no sufra... ¿en su cama?
-Si crees que nosotros... no!
-Maria, no intentes arreglarlo; lo que se ve es lo que es. Ya está.

Y Nora sale corriendo. Deja las puertas abiertas a sus espaldas mientras corre escaleras abajo. Se tropieza con un par de escalones pero no llega a caer.
Llega finalmente a la calle. Maria está asomada a la ventana y le grita.
Nora sigue corriendo pero por un momento mira hacia atrás. Logra ver como Maria y Jonathan la observan antes de ser arrollada por aquel coche...

Capítulo 3: narrado por Nora

Un parque.
Mientras todo el mundo se encuentra en su casa ya durmiendo, yo estoy aqui sentada en el cesped de este parque. La discusión de esta noche no tendría que haber ocurrido pero no puedo evitar el gritar cuando veo que mis padres no llevan razón al hacer esas acusaciones.

Mi padre se ha enfadado lo suficiente conmigo como para decirme que me fuera de casa y yo he aceptado encantada ya que no quería pasar ni un minuto más en aquella casa.

Una pareja de enamorados pasea por el parque, me ven alli sentada y no dudan en preguntarme el motivo de aquello. Después de explicarles todos mis motivos prosiguen su paseo. Él la agarra de la mano mientras ella se estremece al sentir el helor de su mano. Al cabo de dos segundos ella lo mira, se pone de puntillas y lo besa.

Recuerdo un día en el que Paula y yo estabamos en clase...

-¿Te acuerdas de Sergio?
-Sí, como olvidarlo...

Mire a Paula mientras ella me decia que no la mirase, que no era una pregunta tan rara.
Hacia tiempo que no escuchaba aquel nombre. Siempre he pensado que es mejor no enamorarme de ningún chico del instituto ya que si sale mal tendría que ver su cara todos los días.
Sergio... un recuerdo más. ¿Un recuerdo más? No, él es el recuerdo. No me arrepiento de cada minuto que pasé a su lado y tampoco me arrepiento de aquella decisión que tomamos.

Vuelta a la realidad.
Mamá corre, viene sofocada gritando mi nombre junto a un "¿Que haces aquí?"
Llegamos a casa. Durante el trayecto no he abierto la boca. Mi madre tampoco ha hecho ningún intento de hablar asi que hasta que no hemos llegado a la puerta de la casa no he soltado un "lo siento".


Mañana oscura. Suena el despertador. ¿Por qué nadie se molesta en apagarlo?
Me levanto y empiezo a gritar pero nadie contesta. Llego a la cocina y veo una nota pegada en el frigorifico.

"Querida Nora, no se que hora será... las 11, las 12... seguramente pienses que llegas tarde al instituto y te preguntaras donde estamos. Trabajando. Tu hermano en clase. Y tú levantandote tarde. Con todo lo que pasó anoche no habras dormido nada y esta mañana no podía despertarte. Diremos en el instituto que estabas mala. Algo se nos ocurrirá. Tienes comida por si quieres desayunar algo.

Un beso, mamá!"

Mamá... tan ella como siempre...
Podemos enfadarnos pero el vínculo que nos uno es mucho más fuerte que una simple discusión.